Finalmente el festival de Trailers de los nuevos estrenos del cine nacional. El primero: “Días de poder” lo nuevo de Roman Chalbaud, de seguro otro producto panfletario criticando los 40 años antes y alabando los ya 14 que hemos pasado bajo el mandato del comandante en jefe, de seguro no, será así. El segundo: “Reverón”, una película que me provoca ver; tanto por el personaje central del que tanto se habla en los pasillos del arte en general, pero el cual se tenía olvidado, así como olvidamos cualquier cosa, como por su protagonista: el actor Luigi Sciamanna, uno de esos pocos que se toma el método en serio, nuestro propio Jhonny Deep, me gusta verlo de esa manera. viernes, 20 de mayo de 2011
Último Cuerpo. Carlos Daniel Malavé. Venezuela. 2011
Finalmente el festival de Trailers de los nuevos estrenos del cine nacional. El primero: “Días de poder” lo nuevo de Roman Chalbaud, de seguro otro producto panfletario criticando los 40 años antes y alabando los ya 14 que hemos pasado bajo el mandato del comandante en jefe, de seguro no, será así. El segundo: “Reverón”, una película que me provoca ver; tanto por el personaje central del que tanto se habla en los pasillos del arte en general, pero el cual se tenía olvidado, así como olvidamos cualquier cosa, como por su protagonista: el actor Luigi Sciamanna, uno de esos pocos que se toma el método en serio, nuestro propio Jhonny Deep, me gusta verlo de esa manera. miércoles, 1 de diciembre de 2010
MUERTE EN ALTO CONTRASTE ó Agonía en Baja Resolución.

Leyendo la crítica de algunos dinosaurios del medio cinematográfico de Venezuela, uno no puede sino pensar en una renovación, no del cine, que ya ha dado sus pasos bien pisados en la actual cartelera nacional, sino del análisis cinematográfico, que clama incesantemente por una renovación, una voz que deje de ser tan complaciente y amiguera.
Me lo comentó una vez un estudioso del tema “En Venezuela no hay crítica”, en primer lugar creo que la crítica no se había dado del todo por la escasa producción, pero a una década ya por finalizar, es obvio que esto comienza a cambiar, ya sea por esos textos petulantes de algunos hombres de corbata, o por los comentarios críticos que cualquiera se puede encontrar al visitar un blog.
“Muerte en Alto Contraste” no es correcta, no es redonda, no se destacan ni la dirección de fotografía, ni la de arte, ni la música, ni las actuaciones, ni el sonido, ni el montaje; como alguien escribió por ahí. Como dijo el presidente Mexicano Luis Echeverría por allá en los 70: “Sino, Todo Contrario”. Carece de gusto, de concepto, de lógica. Sí, “Las caras del diablo” se arropa en su mal justificada carencia de dinero, “Muerte en alto contraste” logra el mismo resultado sin la improvisación y con todos los recursos.
Bolívar retorna a un campo del que pareciese, ya no se siente del todo cómodo, lo que había logrado con “Homicidio Culposo” lo destroza con los pies, en este Thriller Policial con subtexto político.
Más de una década ha pasado desde que este realizador pudo ver estrenada una película, con la cual no le fue del todo bien: “Rosa de Francia”. Y uno se pregunta qué fue de aquel hombre que logró planos tan hermosos en “El Pez Que Fuma” (DP) o de aquel que se tomó de un argumento tan patético (En buen sentido) en “Domingo de resurrección”.
Obviamente el cine de este realizador ha envejecido muy mal, pero en estas muestras, uno se encuentra aún con detalles que a pesar de todo te dejan un gusto, de no muy mal sabor.
Mirar al pasado a veces se convierte en una pedantería o en una muestra de resistencia al cambio, pero en el caso de Bolívar es casi obligatorio hacerlo, de la misma forma pasa con Chalbaud, De Pedro, entre otros. Pues son ellos los que nos han legado una cultura cinematográfica, aunque en el futuro, no les vaya del todo bien.
Es difícil encontrarse con material como este, en el sentido de que uno como comentarista, no sabe por dónde empezar, o qué hablar. Y es que todo merece su tiempo, su análisis o al menos una lupa cuidadosa, para cuidarse de no decir cualquier barbaridad y no quedar mal, pero vamos, que si fueron capaces de estrenar cosas como “Des-Autorizados” o “Amorcito Corazón” y hacer que gente, haya ido al cine a verlas, y pagar por ellas, creo que yo podría decir cualquier cosa aquí y estaría libre de todo pecado, y al menos se ahorran un dinero.
Hay que estar claros que aunque
Un conflicto claro presenta el guión firmado por Los Varela y Bolívar, una venganza que se a venido alimentando por 20 años, tras una masacre causada por motivaciones políticas. El personaje de Wildpret, ha tenido el tiempo suficiente para armar un plan y así acabar con todos aquellos involucrados en la muerte de sus padres, y esto es lo que nos muestra la película, un hombre que debe terminar a como de lugar con una cúpula extrema que velaba ante sus propios intereses, mientras la lucha izquierdista de la época, intentaba lograr una batalla contra el gobierno de turno, entre las montañas y disfrazados de guerrilleros. Aquí tenemos el subtexto panfletario.
Más allá de esto, el argumento podría resultar interesante, pero no todo acaba aquí, el espectador debe ir descubriendo la fijación de nuestro personaje principal ante los encantos mal fotografiados de Norelys Rodríguez, el único personaje, con el que no se conecta el público, y si somos meticulosos, ni el mismo Wildpret se siente cómodo. Una historia colocada para vender, digo, un cuerpo y un rostro que aporta su nombre para lograr un éxito seguro en taquilla.
Al menos si uno sintiese que Rodríguez se la pasa bomba en cada escena, sentiríamos cierta simpatía por el personaje, y por la historia forzada de amor que empieza a nacer a medida que la trama avanza. Pero cada escena resulta tan risible y patética que da vergüenza quedarse sentando viendo como cada diálogo y emoción de cartón se va desbordando al visionarla.
Y la culpa no es de Rodríguez, sino de un personaje sin tridimensionalidad, mal dirigido, que no sabe como moverse dentro del espacio.
Su cuerpo se pierde entre el grano de la noche, ante una luz bucólica que emana de un baño, mientras uno se va deshaciendo en la butaca pensando ¿Cómo para qué? Si es que ni una teta. Y luego pasamos al contraluz, donde las figuras de ambos se besan, mientras en el fondo las camionetas de Sabana Grande captan más la atención, ante un diálogo mal digerido que dicta:Mejor empecemos aquí para evitar la incomodidad en la habitación. Si lo que querían era hacernos sentir incómodos, pues lo han logrado con creces.
Norelys Rodríguez se pierde en un mundo que no fue dibujado para ella, su personaje, carece de conexión, y me atrevo a decir, que las peores escenas de la película son protagonizadas por esta historia de amor. Para muestra, la escena del sushi, o esos planos de película erótica barata clase B, que se dejan ver ante las rendijas de un ventilador de techo ¿Dónde está la poesía del cuerpo ahí?
El personaje de Wildpret, va desbordando sufrimiento a medida que avanza la historia, y uno se pregunta si esa cara estática es una mezcla de “Elipsis” “Un lugar lejano” y “Des-autorizados”, y el personaje es un metatexto con piernas con lo cual el actor simplemente se está riendo de nosotros.
Es cierto que sus emociones varían mientras da vueltas por el piso a lo comando, o en la tradición de Seagal demuestra su flexibilidad pendiendo sobre los marcos de una puerta. Pero creo que el cambio gestual se debe, ante el esfuerzo físico que ameritan las escenas de acción.
Como te extraño Schwarzenegger.
Obviamente quien se roba los mejores minutos, en nuestro camino hacia la búsqueda del tiempo perdido es Juan Manuel
Un personaje que retrata
Más allá que la venganza dentro de esta historia sea el conflicto real que mueve todos los hilos para que la trama vaya develándose, es en este Pepe Grillo moderno, donde recae toda la sustancia dramática de la cual debe estar conformado un personaje. Un pasado lejano y cercano bastante claro, un presente desolador y un futuro que no se vislumbra, y es ahí de dónde el personaje se engancha para intentar enmendar, lo que posiblemente no tenga solución.
El resto de los personajes son relleno puro, del mejor algodón y necesarios para el final. Algunos mejores que otros, otros particularmente estáticos.
“Muerte En Alto Contraste” define la primera película Ochentosa Venezolana grabada en pleno siglo XXI, su fotografía así lo define, noches azules al mejor estilo Monkey Island, escenas eróticas bañadas en el más tenue anaranjado rojizo, un grano en la imagen que nos hace recordar esas copias en VHS de la colección de
Sin hablar claro, hasta de las fuentes usadas para tipografiar el título de la película. ¿Se acuerdan de esa serie tipo comando llamada “A-Team”? Cualquier coincidencia, es pura casualidad.

El montaje por momentos es correcto, en otros, simplemente ridiculiza más aun este nuevo formato de llevar “Crónica Policial” a la pantalla grande, abusando del efecto cromático y exponiéndolo ante un ojo que se pierde en una espiral, no como los créditos de “Vertigo”, sino como el agua que sigue su curso natural al bajar la palanca.
¿Quién fue el jurado del festival de cine de Mérida y Margarita? ¿En qué manos está el criterio estético, de lo fundamental del arte, en este país? ¿Todos los ácaros se han comido las famélicas hojas amarillas de las ediciones caseras de la “Critica del Juicio” de Kant? ¿O es que no había nada mejor que premiar, y en vez de declarar desierto tenían que resolver con que lo hubiese?
Es una lastima que el regreso de Bolívar no fuese con bombos y platillos, aunque eso es lo que nos hagan creer, pero nosotros ya no nos dedicamos a chuparnos el dedo y bajar la cabeza cada vez que alguien dice que el Mesías del cine nacional va a llegar.
Igual el intento de “Muerte en Alto Contraste” de posicionarse ante los éxitos de este año, tiene su merito, aunque al diseñador del Poster, creo que no le pagaron lo suficiente.
Daniel Dannery.
lunes, 2 de agosto de 2010
HERMANO: Un debate entre el cine de género y el personal.



martes, 1 de junio de 2010
Diego Borjas, LA REINA DE LAS REINAS, Venezuela. 2010.
Documental - Mención Especial Festival de Documentales "Huellas del Pasado" - Universidad Monteávila.
Daniel.
domingo, 30 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
APUNTES SOBRE SubHysteria.
Las claves de SubHysteria no radican en sí es una película improvisada al 80%; (El otro 20% restante recae en las pautas dadas por el director a su equipo artístico, y esto nada de improvisado tiene, he de presumir) sino en lo que muestra, en la manera en que se dan los hechos, y de cómo derivó un planteamiento técnico en una película definitiva.
Todo aquello que enmarca al filme dentro de los paradigmas conceptuales en los que fue elaborado, son simplemente el armazón de una gran estrategia de Merchandising para llevar al público sediento de entretenimiento, al cine.
El problema radica fundamentalmente en eso. SubHysteria, no es entretenimiento, tal y como lo conocemos.
A pesar de que sus autores, de alguna manera le hayan hecho creer al público Venezolano, que así es. Es por ello que se pueden escuchar comentarios de los espectadores dentro de sala, y posteriores a la proyección, que denotan inconformidad o en el peor de los casos un sentimiento de estafa. Hubiésemos ido a ver otra película, A mí que me devuelvan mi dinero. La película es tan lenta que puedo ir a Higuerote y volver. Entre otras.
Esto desata la opinión extrema de quienes visionan el material, y construye un fenómeno crítico, que deriva hacia el gusto más pasional: La odias, o la amas.
Los problemas culturales de nuestra sociedad con respecto al arte cinematográfico, no radican tampoco, en sí estamos acostumbrados a ver cine francés o no, en sí nuestros ojos carecen de la inteligencia necesaria para entender un discurso manejado con sutileza, o en sí se tiene un gusto dogmatizado por el cine de una estructura institucionalizada, véase: Hollywood.
Nada más mediocre que pensar en eso.
El ser humano es mucho más complejo en su manera de racionalizar, y de entender lo que esta viendo. Y esa complejidad de cánones que derivan en el gusto, dan el resultado final de una valoración personal acerca de lo que es bueno y es malo.
SubHysteria se maneja dentro de ciertos códigos, que rompen estructuralmente, con aquellos que los teóricos denominan “El Modo de representación institucional” un catedrático diría, que el filme tiende hacia la opacidad, y este factor construye inmediatamente un lazo en lo que es conocido como el cine de autor. Ese cine que intenta llevar los recursos narrativos, técnicos y actorales, hacia otro espacio, un lugar donde el hecho cinematográfico, tenga una libertad más propia, con los deseos del autor.
SubHysteria, no es mala, ni tampoco es buena, de la misma manera como se podría decir lo mismo acerca de Titanic.
El cine guerrilla es un compuesto derivado de la necesidad de expresar algo cinematográficamente con bajos recursos. Esto no es algo que se haya inventado ayer. La expresión para delimitar la pasión sobre la realización cinematográfica: “Para hacer una película solo necesita de una cámara” es, en mi opinión, el primer punto de todo realizador, tenga los recursos económicos o no. Por lo tanto me atrevería a decir, que el cine comenzó siendo guerrilla, pues los Lumiere solo necesitaron de su cinematógrafo para capturar las imágenes del tren, así como De Sica marcó pauta con el neorrealismo, o Von Trier canonizo un manifiesto para su cine Dogma. En general, lo que se plantea es retornar a la pureza de evento cinematográfico, el resto son extras. Y la palabra sólo es el término que se aplica al paso del tiempo, su significado no varia.
El autor se vale de esta expresión, para realizar el filme, es por lo tanto, obvio, necesario, y quizás hasta obligatorio, por la necesidad de realizar un producto bajo estás reglas, que la película, se construya en base a lo que otros consideran un error.
La fotografía:
Es una tontería afirmar que la película se ve oscura, porque no ha sido fotografiada, cuando en “Celebración” de Von Trier (1998), en gran parte de los planos que transcurren de noche, el espectador se siente perdido, pero irónicamente esto ayuda a la construcción de la historia para crear un ambiente de tensión.
En el cine, nada es gratuito, por lo tanto la fotografía de Subhysteria deja ver un manejo fotográfico, que está acorde con lo que se narra, con la evolución de los hechos, y el desarrollo de los personajes.
Esto le da a la historia una sensación amateur, de video casero, de copia encontrada, donde el espectador se debe sentir un Voyeur ante los acontecimientos.
La cámara:
La cámara en mano acentúa una necesidad orgánica que refleja la angustia de los personajes accidentalmente atrapados. Es una cámara lápiz (Rev: Caméra-Stylo. Astruc, 1948) que va dibujando continuamente las secuelas del encierro, que han sido victimas los personajes.
Está cámara en momentos logra unidad, y en otros solo distancia al espectador de la historia. Resultando de esa manera no siempre acertada, y dejando creer que los planos de la película, han sido de igual forma improvisados y no estudiados (Véase: “Sábado” de Matías Bize, 2003), esto hace que la historia se derrumbe en puntos de importancia para la revelación final de los acontecimientos, separando al espectador de una complicidad que debió haberse logrado por completo, la historia así lo permitía. Pues sí los personajes están conociéndose así mismos a medida que se desarrolla la trama, el espectador debe plantearse, junto con el personaje, el estar en una situación similar, y lograr ejercer una situación catártica que permita que el filme, funcione como es debido.
SubHysteria, no lo logra. Pero se acerca en alguna medida a ello.
Ya se han encontrado casos donde la cámara se convierte en un protagonista más, el ejemplo más cercano puede ser “Irreversible” de Gaspar Noe (2002), la construcción dramática que permite el lente en este filme juega un papel similar y análogo al de SubHysteria, crear confusión, caos, angustia y por momentos repulsión. De esta manera, contradictoriamente, poder enlazar al espectador, y crear empatía y rechazo por lo que ve.
Está situación queda a medio camino por el inconstante ritmo en el que suceden los hechos.

EL CONTENIDO.
Las situaciones extremas siempre han sido grandes justificaciones para el desarrollo de los acontecimientos en base al comportamiento humano, en el caso del encierro accidental u obligado, varias películas han tomado esta anécdota como punto de partida: El ángel exterminador (1962), El Experimento (2001), Unknown (2006), The Hole (2001), Viven (1993), entre otras.
Esto permite claramente poder jugar con las emociones de los personajes y llevarlas a su máximo esplendor donde la conducta y las consecuencias que derivan las acciones de los personajes se convierten en el protagonista de la historia. Todo personaje obtiene su recompensa o su castigo, este planteamiento es en general el Leitmotiv de cualquier historia. Y todo personaje debe sufrir un cambio para bien o para mal.
Los 16 personajes (La prostituta, la obsesiva, el predicador, el líder, El ex policía, la pareja de lesbianas, los 3 venezolanos, El matrimonio joven, el conductor del tren, El cubano, La yonqui, La artista) enmarcan la historia de este filme. Personajes estereotipados, con problemas de fácil compresión para el espectador. Estos rasgos permiten la congruente identificación de cada cual, y siendo improvisadas las acciones, el arte dramático del perfil de los personajes y su posterior comportamiento a medida que avanza la acción queda de lado, para darle paso al juego del comportamiento derivado de cada rasgo característico que hace la suma de todos los eventos.
De esta manera, el resultado resulta débil y no del todo acertado. Los actores hacen lo posible por intentar llevar el cause de la historia planteada, pero por momentos abordan la situación con cierta ligereza. ¿Vivir en la incertidumbre de vida a qué conlleva? ¿Tan rápido el ser humano es capaz de olvidar que su vida esta en juego? ¿Cuáles son las motivaciones verdaderas de cada uno de nosotros al vernos en una situación de encierro? ¿Dónde queda la ley del más apto? ¿Es el ser humano malo por naturaleza?
Son algunas de las preguntas que el filme responde y otras que deja a la deriva. Provocando en el espectador un desequilibrio discursivo, que la historia prometía aclarar, pero que deja a la libre interpretación.
Es claro, que estos personajes están condenados a fracasar en sus vidas, más claro es aún cuando el fracaso se convierte en algo tangible al quedar atrapados dentro de un vagón durante más de 40 horas, la condena se convierte en algo visible. Pero los personajes, en escasos y muy puntuales momentos, no son capaces de afrontar del todo esta situación, sus propias situaciones (El ex -policía es un ejemplo claro de cambio conductual).
Hacen dentro del vagón, lo que harían en libertad absoluta, no hay cambio en la manifestación psicológica de muchos de los personajes que resultan ser un relleno casi caricaturesco como es el caso de los 3 venezolanos, o peor aun en la salida fácil que adopta el accionar del personaje del Cubano.
Es por ello que considero que la película falla en su labor de intentar darnos un ensayo sobre la conducta del ser humano en este tipo de situaciones.
Pero donde pierde sustancia, en el juego de los personajes, la gana en momentos de reflexión, donde se nos muestra gente desconocida que no tiene más solución que intentar mantener un dialogo, sembrar la confianza, y el respeto. Y cuando la costumbre del encierro se aploma a la razón, la luz al final del túnel, se convierte en el acto más pesimista, en la lejanía, en la culpa.
Seres que no tendrán salvación, y nunca tendrán la oportunidad de tenerla, porque los vicios pueden más que cualquier razón lógica.
¿SUBHYSTERIA UNA PELÍCULA VENEZOLANA?
Ya de esto se ha hablado mucho, quizás nuestro sentimiento de patria no nos permita ir más allá. Es una película realizada en los Estados Unidos, con cuatro talentos venezolanos en la actuación -De alrededor de 20, también de nacionalidades varias-, y con un presupuesto netamente independiente, sin apoyo económico del estado Venezolano. El Director y el productor son Venezolanos, pero con más de una década fuera del país, y radicados a tiempo completo en New York. El músico Argentino, y quizás todos aquellos que están dentro de la ficha, pertenecen a una nacionalidad distinta.
SubHysteria no es una película venezolana, es una película realizada por venezolanos en el extranjero. Pero eso tampoco la convierte en una película Norteamericana. SubHysteria la planteo como una película universal, sin una nacionalidad aparente, pero con una necesidad implícita de pertenecer a quien la vea. Es una verdad que no debería sentarle mal a nadie, es un logro personal para sus realizadores que han querido compartir con nosotros, mostrarnos la experiencia e intentar expandirla dentro del territorio.
FIN DE
Quizás sea un experimento, no del todo fallido. Pero eso no la hace un objeto de descalificación personal, ni debería convertirse en la victima de los fanáticos extremos.
SubHysteria es una película como cualquier otra, no es la salvación, nunca lo fue, jamás lo será, pero si tiene en su núcleo la necesidad de decir algo, de transmitir, de dejarse escuchar, y ver, presiento que no estamos abriendo bien los ojos.
Este no es el comienzo de una nueva era, por ahí no se acerca el salvador del cine nacional, no faltan diez años para que el realizador estrella haga la película que los venezolanos adopten como suya, eso no existe, no se puede esperar.
Debemos hacer, naufragar, tragar agua, levantarnos, seguir haciendo, luchar, crear, imaginar. El venezolano debe tener la suficiente capacidad de discernir sobre lo que esta viendo, de justificar, de discutir con hechos. En el momento en que dejemos de decirnos: Debí ah ver visto otra película, porque esta es muy aburrida. En ese momento, lograremos ser espectadores con nivel, y si no nos gustó, poder debatir el por qué.
Daniel Dannery.
martes, 20 de abril de 2010
Daniel Dannery. GRACIAS, 2007, Venezuela.
Gracias. from Daniel Dannery on Vimeo.
