lunes, 28 de mayo de 2012
Replicantes
jueves, 24 de mayo de 2012
viernes, 20 de mayo de 2011
Último Cuerpo. Carlos Daniel Malavé. Venezuela. 2011
Finalmente el festival de Trailers de los nuevos estrenos del cine nacional. El primero: “Días de poder” lo nuevo de Roman Chalbaud, de seguro otro producto panfletario criticando los 40 años antes y alabando los ya 14 que hemos pasado bajo el mandato del comandante en jefe, de seguro no, será así. El segundo: “Reverón”, una película que me provoca ver; tanto por el personaje central del que tanto se habla en los pasillos del arte en general, pero el cual se tenía olvidado, así como olvidamos cualquier cosa, como por su protagonista: el actor Luigi Sciamanna, uno de esos pocos que se toma el método en serio, nuestro propio Jhonny Deep, me gusta verlo de esa manera. viernes, 6 de mayo de 2011
"Samuel" Cesar Lucena, 2011. Venezuela
sábado, 12 de marzo de 2011
La música en el discurso cinematográfico Por Erly Ruiz.
Como detalle extra, él ha querido publicar el articulo en algunas revistas Sociológicas, las cuales le han negado la posibilidad por tratarse de unas notas muy poco "sociológicas". Luego ha insistido en presentarlo en los Estudios Culturales de Filosofía y Arte, los cuales han rechazado el artículo por ser demasiado "Sociológico". ¿Dónde está el error?
Música en el discurso Cinematográfico. Erly J. Ruiz
viernes, 21 de enero de 2011
ENTER THE VOID, Gaspar Noé. 2009. Francia.

Este ejercicio consiste en agarrar esta película y tenderla sobre la mesa como un pedazo de carne a punto de ser lanzado a las brasas, exponerla a otras luces, contraponerla, hacerla reaccionar, para señalar que está hablando de muchas otras cosas, en un movimiento expansivo. Con esto no pretendo decir “esta película se trata de” ni que tengo todas las respuestas verdaderas al respecto, porque estoy claro que estoy deshaciendo esta película de Gaspar Noé y haciéndola mía. Y es lo mínimo que deberíamos hacer como espectadores. Me responsabilizo, solamente y a duras penas, por mis opiniones.
Si 2001: Una Odisea En El Espacio intentaba una especie de biografía mística de toda la humanidad y lo que viene después, Enter The Void se refiere a cómo se puede experimentar todo el universo en el espacio-tiempo de una sola vida humana.
Alex, el desenfadado y ambiguo portador de la luz y su “biblia tibetana” son las dos guías, tendidas sobre la mesa desde el principio. Para guiarte y confundirte. “Alex is not your friend.” – es la errónea advertencia que le hace Linda a su hermano Oscar en el principio. Al final Alex es el único amigo con el que Oscar y Linda cuentan.
Los primeros veinte minutos de la película son apenas un manual para entender lo que va a pasar en todo el resto. Gaspar Noé encontró una estructura, un pretexto, para desplegar todos los recursos cinematográficos que tanto le gusta utilizar. Como decía en aquella entrevista, lo que más lo hizo esperar antes de realizar Enter The Void, no fueron problemas de actores o de guión, sino problemas técnicos; quería hacerla en el momento en que esos efectos estuvieran listos y a su disposición. Por supuesto que el resumen del Libro De Los Muertos que ofrecen en la película es una simplificación y una caricatura, tanto como lo es de arbitrario ese título para el libro tibetano Bardo-Thodol. Aunque a Noé le parece suficiente darle ese resumen al espectador, pues no pretende darle ninguna clase, siento que en el resto de la película utiliza más a profundidad todo lo que hay en ese texto, para exponer sus propias visiones. El Bardo-Thodol es una guía para saber vivir esta vida y saber dejarla, liberados de ese ciclo. La sanción fatalista de estar atrapado es puro Gaspar Noé.
La estética barata del cine porno gonzo, vendida artísticamente como “subjetividad” es algo que no me cuadra a menos que lo lleves hasta sus máximas consecuencias. En esta película se la explota en más de un plano de la existencia y es lo que a la larga se vuelve interesante, aunque sea duro para los sentidos, debo admitir. De pronto, lo insoportable y limitante que puede resultar la cámara subjetiva ingresa al plano astral y encarna la semi-omnisciencia que puede tener la cámara, el narrador cinematográfico, el fantasma angustiante de la ubicuidad.
El verdadero viaje comienza y el alma encuentra la “luz clara” del bardo y alcanza la ubicuidad no sólo en el espacio sino en el tiempo. De ahí en adelante comienza la verdadera exploración de aquello de lo que estamos constituidos como seres espirituales y físicos en este universo. El proceso de continuidad, de red, entre el alma y el cuerpo, nivel tras nivel, el Tantra.

Pero quizás hay un punto moral detrás de todo esto: hay una serie de eventos desastrosos que siguen a la muerte de Oscar, y un pacto de sangre entre hermanos (algo en lo que hace énfasis Gaspar Noé en la entrevista).

Pero al final, cuando Oscar logra salir de ese fatídico túnel, todo se vuelve tan tonto, tan esquemático, tan mínimo y al alcance, en nuestra insignificante escala humana. Todas las formas del “amor”, que será lo único que acaso logre redimirnos del miedo, caben en ese tempo que termina siendo el Love Hotel, y ahí ocurre, finalmente la coniunctio alquímica que lo restituirá quizás como individuo, una vez más. Este arquetipo de La Sagrada Familia es uno sólo y en todos los hombres está el germen único del hombre original, la humanidad, así como en El Séptimo Sello (Ingmar Bergman, 1957), la única esperanza posible en medio de la peste, en cualquiera de sus encarnaciones.
Pedro.
martes, 18 de enero de 2011
My Best Friend's Birthday. Quentin Tarantino. 1987. USA
martes, 11 de enero de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
Pedro Costa, Juventude Em Marcha (2006) #1
Lav Diaz, Melancholía.
Título original: Melancholia
País: Filipinas
Director: Lav Diaz
Color: B & N
Formato: Video: Digibeta
Duración: 480 min
Reparto: Raúl Arellano, Angeli Bayani, Soliman Cruz
Guión: Lav Diaz
Fotografía: Lav Diaz
Montaje: Lav Diaz
jueves, 9 de diciembre de 2010
Temple y Jane: Los rostros monstruosos del cine de su tiempo.
Temple y Jane:
Los rostros monstruosos del cine de su tiempo.
Nota del Autor (Osea, Yo):
Este texto he de considerarlo una serie de apuntes de lo que podría ser en un futuro un análisis detallado de la película “¿Qué pasó con Baby Jane?” (1962) Del director Norteamericano Robert Aldrich. Estos apuntes están elaborados, en base al análisis simbólico-psicológico realizado de la obra pictórica “Shirley temple, el más joven y más sagrado monstruo del cine de su tiempo” (1939) del artista español Salvador Dalí, con motivo de su cercanía con el mito griego de la “Lamia”.
Me pareció conveniente el análisis comparativo de ambas obras (Tanto el cuadro, como la película) por la similitud temática que ambas exponen.
APUNTES:

Bette Davis como "Baby Jane".

Shirley Temple
La conciencia irracional se conecta de manera asombrosa hacia un pensamiento dirigido como no dirigido, el inconsciente colectivo se presenta sobre las mentes creadoras, dejándonos ver manifestaciones artísticas de carácter tanto lógico como abstracto.
De esta manera lo arcaico, junto al pensamiento actual se encuentran, y el fenómeno del inconsciente entra en escena.
Jung, nos dice “…El inconciente, es un estado constante, duradero, que, en su esencia, se perpetúa semejante a si mismo; su continuidad es estable, cosa que no se puede pretender del consciente…” (1944, p.46).
Dalí se conectó con su inconsciente dejando para la posteridad un retrato que nos muestra la maquinaría de una época que hizo de alguien carente de maldad, el más horrible monstruo.

“Shirley temple, el más joven y más sagrado monstruo del cine de su tiempo” (1939) refleja en esa inquietante imagen la figura casi paradójica, de una pequeña que gozaba de fama y que lentamente engranó en un proceso que la llevó hacia el camino de la perdida de la inocencia. Una empresa que actúa de monstruo (Lamia) succionando poco a poco la infancia de una pequeña que debido a su talento perdió la inocencia (sangre).
En Baby Jane ocurre de manera similar, la representación arquetípica de la inocencia, se ve desde un inicio apocado por los reclamos incesantes de lo típicamente infantil: El capricho. De esta manera la construcción del personaje es repudiante desde el primer momento en que aparece en la puesta en escena hablando con el padre. Podría ser, ese ser cautivante, inocente, hermoso ante los ojos embelesados de su público, pero detrás del escenario se convierte en un horrible caldero de exigencias que nos intentan demostrar la maldad naciente en el personaje de Baby Jane. ¿Pero es realmente así? O Baby Jane es simplemente un producto elaborado y victima, no de la industria para la que trabaja, como ocurre con Shirley Temple, sino de aquellos seres más cercanos a su vida, su hermana, por ejemplo.

En este caso los roles toman una significancia mística. Para Shirley Temple, la industria se convierte en un motor que la hace avanzar a ritmo acelerado hacia el olvido, en el caso de Baby Jane, el olvido se convierte en lo natural de la fama, y se despliega en circunstancias irónicas hacia el rol de su hermana, de esta manera Baby Jane tiene de quien sentir envidia y verse siempre al espejo de su hermana. Shirley temple, tiene que estar constantemente viéndose en su propio espejo, sin posibilidad de retorno y desbocadamente llevada al olvido.
Baby Jane por el contrario, puede reclamar hasta el fin de sus días la perdida de la fama en la figura de la hermana, y cargar con ese peso hasta el fin de sus días. Es aquí donde una especie de locura comienza a hacerse latente cada vez más.
Al observar el cuadro de Dalí cuya imagen central es la de un animal cuadrúpedo y que por cabeza tiene el rostro de Shirley Temple, imaginamos que algo es presa de esa imagen o la misma imagen es presa de si misma, y al compararla con la imagen del monstruo mítico de Lamia, es imposible dejar de notar el parecido entre una imagen y la otra.
¿Qué sucede dentro de esa imagen? ¿Qué trata de mostrarnos?

Según la mitología griega: Lamia, una mujer hermosa, amante de Zeus fue victima de la envidia de Hera, quien decide acabar con todos sus hijos, Lamia totalmente acabada decide escapar hacia el desierto, refugiándose en una cueva y convirtiéndose en un monstruo escamoso, hermafrodito y con sed de sangre.

Tanto la muerte, como esa perdida de la inocencia que le fue arrebatada a Lamia se deja ver en el cuadro de Dalí, la figura de
Podemos aclarar que tal vez la figura de Shirley esa pequeña que a los seis años de edad ya era famosa, y que fue aclamada por una empresa solo en sus años de infancia por su talento y “madures” se encuentra dentro de un ciclo donde su niño interno empieza a morir y ella comienza a convertirse en mujer prematuramente.
En el caso de Baby Jane, Jane se nos muestra como una mujer atrapada dentro de una burbuja, donde los demás deben satisfacer sus necesidades, estamos viendo que la pequeña Jane ya es una mujer. ¿Dónde están el resto de los elementos compositivos que hacen de Jane una representación calcada de la figura de Temple, o del cuadro de Dalí en si mismo? Jane es dueña de su propio destino, y es ella quien trae la muerte a su propio cuadro, es ella quien cree tener la libertad de hacer con su vida una sucesión de pinceladas que desembocarán en el destierro hacía las cavernas, pero Jane ya ha sufrido un proceso muy avanzado de metamorfosis, que no me atrevería del todo a llamar locura, sino venganza.

Pero el arquetipo de mujer nos deja ver impresionantemente como esa figura femenina es vista de igual manera como una especie de monstruo encantador ¿Es qué puede ser posible que Shirley Temple, se haya convertido en eso?, la imagen de la inocencia muere, culmina con un periodo, para empezar con otra etapa.
El mundo de la industria cinematográfica acabó con un ser viviente despojándolo de una vida normal y corriente y dejando a la pequeña niña, no con la imagen del escape y el refugio (que necesariamente y simbólicamente esa imagen se encuentra referida de por si a la industria, lugar donde ocurre la metamorfosis –no material-, más bien mental de la joven actriz) si no con la creación “Del más joven monstruo sagrado del cine de su tiempo”.
La imagen de Dalí muestra la metamorfosis de una pequeña, que rodeada de huesos y calaveras, trata de mantenerse estable aunque el mundo que la rodea incansablemente este absorbiendo poco a poco su vitalidad. Baby Jane ha perdido todo indicio de energía, y busca incontrolablemente volver al principio de todo. ¿La búsqueda de la redención, o más bien un recuerdo que se deshace como el agua entre los dedos, y que hace conciente e inevitable el dolor del futuro, que es inaguantable? La mirada al pasado se convierte, en el premio de la muerte, pues de la nostalgia y el del sentimiento de frustración y la condición del abandono y la soledad, es de lo que bebe Jane, cada vez que mira a su hermana o le hablan de ella. Tiene que inventarse un mundo, donde ella sigue siendo eso que ha desaparecido con el tiempo, y para lograrlo debe sentirse como una pequeña de 6 años, quizás es por esto que Baby Jane se ve así misma como una de esas pequeñas muñecas que llevan su nombre y que yacen sentadas conservando la belleza, el blanco impecable de la pureza en sus vestidos, pero como algo sin vida.
Dalí nos muestra un símbolo Technicolor ¿Qué hubiera sido de la pequeña Shirley si su fama se hubiera adquirido a colores desde una pantalla de televisión?, en tal caso, tenemos a una doncella que pasó a ser victima y seguidamente se convirtió en una devoradora insaciable de fama, así como nos lo deja ver el mito de Lamia como la devoradora de sus hijos y de los hijos de los demás.

No es una decisión al azar; como no lo es cualquier decisión en el cine, que Baby Jane, se haya filmado en B/N, ¿Por qué no a color? Hay una estética, me atrevo a decir, casi expresionista en la composición fotográfica de esta película, un mundo terrorífico y detenido en el tiempo (
Está misma tensión se logra apreciar en los exteriores cuando Baby Jane transita por la ciudad, sólo hay respiro en los momentos en que ninguna de las dos hermanas se encuentran en plano.
La desventura existencial de la pequeña Shirley se puede comparar de igual manera con el rapto de la doncella (Perséfona o Cora) quien se encontraba en un florido prado en compañía de las oceánidas, entretenida recogiendo flores, quien al apartarse para recoger unos narcisos, en ese momento, se abrió la tierra bajo ella y de la grieta surgió montado en un carro tirado por caballos el rey de los infiernos: Hades, quien se precipitó sobre
¿Quién Rapta a Baby Jane? O quién es a fin de cuentas el Hades de esta historia: ¿El padre, quien se aprovechó del talento de la hija para obtener fama y dinero a su costa? ¿La madre, quien callada y alcahueta, dejó la potestad de su pequeña en manos del padre, para que este lograra hacer cualquier cosa con ella? ¿La hermana, que observaba en silencio como su hermana era llenada de ovaciones, mientras su padre le ordenaba mantener la distancia, mientras ella todo lo que necesitaba era un poco de atención? No voy a responder a esta pregunta.

La muerte simbólicamente se representa la mayoría de las veces con huesos y calaveras (esqueletos), Shirley se ve dentro de la imagen rodeada de muerte, como lo estuvo Lamia cuando huyó hacía el desierto. Un ambiente rojizo que simboliza cambio y entre los huesos desplegados sobre la tierra, entre las patas delanteras se observa una calavera ¿Por qué esa calavera en primer plano?, justamente la calavera es una representación abreviada de la muerte.
Si vemos la pintura sin necesidad de compararla con el mito, no nos encontraremos simplemente con un cuerpo de león que lleva por cabeza el rostro de Shirley Temple. El rostro humano, ya es manifestación de una vida espiritual, la mas perfecta prueba del mundo visible, entonces caemos inevitablemente en el principio, hay una muestra de vida, inocencia en tal caso, el rostro de una niña, inmerso en un lugar donde se respira muerte.
Baby Jane, ya lo hemos dicho, adolece de juventud, aunque la resistencia a envejecer sea motivo de la historia. La muerte se presenta como una solución. Aquí el rostro humano no es esperanzador ni motivo de vida, pero si una muestra del mundo visible, del horror del mundo tangente, Baby Jane se nos muestra como un cadáver en descomposición, algo sumamente frágil, pero capaz de acabar con todo a su paso, como si se tratara de la misma peste, como un virus. Es ella buscando una manera de aferrarse, de volver a existir, Baby Jane es la muerte misma. Y encuentra en el pianista una solución, un vestigio de esperanza. Su hermana es un obstáculo, y debe por todos los medios acabar con él. Pero hay algo en ella que no le permite del todo cumplir y finalizar con su misión. La duda.

Lamia era capaz de quitarse los ojos ¿es posible que Shirley temple haya vivido la mayor parte de su infancia ciega? Casada con el mismo demonio, como lo estuvo Perséfona de Hades. En este punto todo es posible, una pequeña a la que le fue arrebatada la inocencia, para luego ser convertida en una especie de reina diabólica por el mismo ente que la rapto, sin ver siquiera el proceso metamórfico de su personalidad.
Jane resguarda dentro de si un eco de salvación, su ceguera por momentos conciente la hacen dar pasos certeros en el mundo en el que se desenvuelve con comodidad, pero por momentos tambalea, nunca lo vemos, pero lo percibimos, es por eso, que en el momento mas critico, cuando el pianista descubre que ella ha amordazado a su hermana paralítica y la tiene encerrada en el cuarto, intenta por todos los medios convencer al pianista de que todo puede terminar bien, y en vez de acabar de una vez por todas con la vida de su hermana, decide llevarla con ella, seguir a cuestas, porque sino estaría incompleta, faltaría una pieza.
La belleza suele asociarse la mayoría de las veces con la perversidad, no es casualidad que Síbaris (Lamia) y la misma Perséfona hayan caído presas de su propia belleza, y recibido un castigo por serlo, de la misma manera no es casualidad que una pequeña como lo fue Shirley halla recibido de parte de hollywood un castigo por su belleza y talento. Seguramente Dalí no pensó en Shirley como una doncella raptada, si no como un fenómeno cultural de una época que ansiaba más de una pequeña que fue llevada de la mano hacia el mismísimo infierno.
“En la diosa del mundo subterráneo Perséfona (esto es, la que destruye la luz), que los atenienses preferían designar con su nombre místico de Cora, se funden dos ideas distintas. En efecto, por una parte, como esposa de tétrico soberano de los infiernos, coincide con la significación de éste, y es un poder tenebroso y demoníaco que despiadadamente arrastra a todo lo viviente hacia los obscuros abismos subterráneos…Perséfona es la sombría soberana del dilatado reino infernal, cuyo trono ocupa al lado de su siniestro esposo, y habitar sus dominios como súbdito suyo les parece el más cruel y lamentable de los destinos. Mas, por otro lado, ella es también Cora, la encantadora hija de la mas bondadosa, generosa y rica bendiciones de todas las deidades, la madre tierra, y por tanto una personificación de la inextinguible fuerza impulsora de la naturaleza…” (Seemann, 1968 p.282)
Tanto Lamia, como Perséfona son símbolos de muerte, inevitablemente alrededor de ellas siempre estará la figura macabra de la muerte y todo lo que la rodea. Shirley se convirtió en la esposa de turno del mismísimo Hades (Hollywood), convirtiéndose así en la reina de toda una empresa que buscaba succionar como fuera a todos sus habitantes, ¿es posible que la imagen angelical de Shirley haya desaparecido por completo? Tal vez nunca desapareció, y shirley se convirtió en la victima ocasional. Dalí posiblemente pinto a Shirley como la pequeña mujer que debido a su belleza tuvo que sufrir el atosigamiento de una empresa que quiso succionarle su vitalidad, infancia y sangre por un simple motivo, el dinero. Shirley fue la victima, la doncella. Para luego convertirse con el pasar del tiempo en Lamia, un monstruo creado arbitrariamente por un sistema. La fama no fue su compañera de viaje por siempre, al igual que tampoco lo fue su belleza, luego que toda su energía fue arrancada, Shirley quedó en el olvido, y siempre será recordada por muchos, para algunos como la pequeña de los rizos dorados que divirtió a las familias con sus películas, para otros como la victima de ocasión, de una empresa que la convirtió en un monstruo por su talento.
Cuando Blanche moribunda confiesa a su hermana la verdad, Baby Jane es feliz, se ha liberado, consigue aquello que estuvo buscando durante tantos años, una manera de retornar al camino en el que la habían abandonado, por eso, no es de extrañar que su primer deseo luego de ser liberada, sea el de comer un helado. Blanche respira a cuestas, la mujer que vivía del reconocimiento, que se logra ver en las pantallas, que logró reunir el suficiente dinero para comprar una casa, y poder pasar el resto de sus días en comodidad, se sienta al lado de Hades, en un cenital que se va abriendo paulatinamente y nos muestra la otra cara de la moneda, el baile de la victoria, de la satisfacción, mientras hundida en la arena, apenas dos hombres representando la ley se acercan ante un cuerpo que no sabemos del todo si continuará vivo. Baby Jane ha logrado su cometido al igual que Shirley, ser recordada convirtiéndose en un mito.

Glosario simbólico de términos.
Arquetipo:
En primer lugar el arquetipo; según Villalobos, M (2004), es una epifanía, la aparición de lo latente a través del arcano: visión, sueño, fantasía y mito. Una manifestación de inconsciente que parece haber sido heredada de la psique y que a causa de ello, puede manifestarse en todas partes como un fenómeno espontáneo. Precisamente el arquetipo es una manifestación de las expresiones colectivas de la psique “que se encuentran presentes en el inconsciente de todos los hombres. Pero a nivel individual los arquetipos se evidencian a través de símbolos en las diferentes manifestaciones de la psique”. (Jung, 1991 p. ).
Símbolo:
Para De Silva (1995), el símbolo representa otra cosa por semejanza o convención; del griego symbolon: señal, objeto que sirve para identificación (se verifica la identidad comparándolo este objeto con su talón y contraseña); de Symbállein: echar juntos, reunir, comparar, contribuir. Pero un símbolo también presupone la formulación de un hecho desconocido, que se sabe existe, Villalobos (2004) nos dice, “el símbolo es universal, es trascendente. Es universal pues trasciende la historia, y es particular pues se expresa en la forma correspondiente a una época precisa”. Por supuesto el símbolo estimula al hombre tanto en su pensar y su sentir, como en sus sentidos y su intuición.
Mito:
Según De Silva (1995), el mito es un relato tradicional relativo a seres sobrenaturales, o a los antepasados o héroes de un pueblo; del griego Mythos: cuento, fábula, discurso. Por consiguiente los mitos sólo se entienden en relación unos con otros y formando un grupo unificado dentro de la cultura propia y peculiar de cada sociedad o de cada época. A través de la mitología, siempre el hombre buscó abreviar las distancias que lo separa del universo irracional. El mito busca superar este abismo, al mezclar todos los orígenes.
Calavera:
El significado de la calavera para los pueblos antiguos depende del atribuido por los mismos a la cabeza, esta, se considera un receptáculo importante de poderes. La calavera es la representación abreviada de la muerte y como esta alusión a la condición perecedera del ser humano. Actualmente, en aplicaciones algo banalizadas, es indicador de cualquier peligro mortal. (Revilla, F. 1995 p.79).
Muerte:
Fin de un periodo, pero especialmente cuando surge como sacrificio o deseo propio de destrucción. La fe cristiana subraya: La muerte es el nacimiento a la vida eterna. Los griegos la representaron en forma de niño negro, con los pies torcidos, a quien acariciaba la noche, su madre. La muerte también fue representada en forma humana, como momia o como un esqueleto animado, desde la época del gótico. (Revilla, F. 1995 p.284).
Mujer:
Corresponde, en la esfera antropológica, al principio pasivo de la naturaleza. Aparece esencialmente en tres aspectos: como sirena, lamia o ser monstruoso que encanta, divierte y aleja de la evolución; como madre, o Magna Mater (patria, ciudad, naturaleza), relacionándose también con el aspecto informe de las aguas y del inconsciente; y como doncella desconocida, amada o ánima, en la psicología junguiana. Son muy importantes ciertos símbolos en los cuales surge la mujer asociada a una figura de animal. La unión de elementos tomados de la figura femenina con la del león es frecuente en la iconografía. La participación de elementos morfológicos femeninos en símbolos tradicionales, como la esfinge, alude siempre al fondo de la naturaleza sobre el que se proyecta un concepto o una suma de intuiciones cósmicas. En consecuencia, como imagen arquetípica, la mujer es compleja y puede ser sobredeterminada de modo decisivo; en sus aspectos superiores, como imagen del ánima es superior al hombre mismo por ser el reflejo de la parte superior y más pura de éste. (Cirlot, J.E. 1997 p.320).
Cabeza:
Platón dice: “La cabeza humana es la imagen del mundo”. Leblant ratificó esta idea señalándola que el cráneo, como cima semiesférica del cuerpo humano, significa el cielo. Es evidente que se trata de una asimilación de la cabeza y la esfera, cuyo simbolismo de la totalidad es conocido. (Cirlot, J.E. 1997 p.119).
Rostro humano:
En si, el rostro simboliza, la aparición de lo anímico en el cuerpo, la manifestación de la vida espiritual, el rostro humano puede ser, seguramente, la más perfecta manifestación del mundo visible. (Cirlot, J.E. 1997 p.393).
La muerte:
Arcano décimo tercero del Tarot. Esta imagen presenta la conocida alegoría del esqueleto, pero aquí, contra lo acostumbrado, maneja la guadaña hacia el lado izquierdo, los huesos no son grises, sino rosados. El suelo esta sembrado de restos humanos, pero éstos, como en las leyendas y cuentos folklóricos, presentan los caracteres de lo vivo. La vida, en si, esta íntimamente ligada a la muerte, también la muerte es el manantial de la vida, no solo de la espiritual, sino de la resurrección de la materia. (Cirlot, J.E. 1997 p.319).
Murciélago:
En la alquimia occidental el murciélago tiene un sentido no desemejante al del dragón y al del ser hermafrodítico. (Cirlot, J.E. 1997 p.324).
Lamia:
Monstruo femenino en quien confluyen toda una serie de confusas y horribles leyendas. En su origen, Lamia era una reina de Libia de maravillosa hermosura, madre de muchos hijos. Zeus se enamoro de ella, y Hera entonces hizo que toda su prole muriese, a causa de lo cual Lamia perdió la razón y se retiro a lugares desiertos y misteriosos. (Bartra, A. 1982 p.111). Presa de la desesperación, se oculto en una cueva, en la que se convirtió en un monstruo, envidiosa de los niños de las demás mujeres, a los que espiaba para atacarlos (Martinez, F.C. 1997 p.360). Cuando dormía o estaba embriagada era inofensiva; pero una vez despierta se convertía en un vampiro que chupaba la sangre de los niños. (Bartra, A. 1982 p.111.). Como Hera la había vuelto insomne, Zeus le había concedido la facultad de poderse poner y quitar los ojos y de adoptar cualquier apariencia, a veces adquiriendo rasgos andróginos, capacidad de metamorfosis, aspectos groseros y siempre una insaciable sed de sangre;
La recepción por la tradición cristiana de creencias simbólicas semejantes, en que la belleza femenina se asocia a la perversidad, ha confirmado la secular misoginia del pensamiento eclesiástico, dañando la sensibilidad estética del pueblo: lo hermoso, grato, atractivo, pasaba a ser vivenciado como amenazador. (Revilla, F.1995 p.240).
Bibliografía.
Bartra, A. (1982). Diccionario de Mitología. Barcelona: Ediciones Grijalbo.
Cirlot, J.E. (1997). Diccionario de Símbolos. Madrid: Ediciones Siruela
Descarnes, R y Neret, G. (1998). Salvador Dalí 1904-1989. Roma: Editorial Taschen.
Gómez De silva, G. (1995). Breve diccionario etimológico de la lengua española. México: Fondo de Cultura Económica.
Izzi, M. (1996). Diccionario ilustrado de los monstruos. Barcelona: Ediciones Alejandría
Jung, C.G. (1944). Los complejos y el inconsciente. Barcelona, España: Editorial Altaya
Jung, C.G. (1991). Arquetipos e Inconsciente Colectivo. Barcelona: Ediciones Paidós
Martinez, F.C., Fernandez, E, Meleno, L, R. (1997). Diccionario de Mitología Clásica 2. Madrid: Alianza Editorial.
Revilla, F. (1995). Diccionario de Iconografía y Simbología. Madrid: Ediciones Cátedra
Seemann, O. (1968). Mitologia Clasica Ilustrada. Barcelona, España: Ediciones Ariel
Villalobos, M. (2004). Apuntadas. Cuaderno de Mitología Griega y Psicología Arquetipal. Caracas: Editorial Comala.Com.

