lunes, 28 de mayo de 2012

Replicantes


"How can it not know what it is?" 
-Deckard (Harrison Ford) en Blade Runner, Ridley Scott, 1982.



¿Para qué fuma un Replicante? No es cualquier Replicante el que fuma, es uno que está en una frontera, que empieza a tener dudas de sies o no humano, de si sus memorias son nada más que memorias prestadas. ¿Fuma el Replicante para poder mirar el aire que respira, para poder creer que es real? –Es todo lo que encuentra de atractivo en fumar otro elemento que conozco y que se hace pasar por humano.- Mucho más poderoso es el Replicante que se sabe tal. Ese conocimiento le da poder, pero antes de ese poder está el miedo.

Esa angustia del Replicante por ser, lo hace tanto o más humano que algunos de nosotros. Apenas el Replicante llora por desconfiar de sus memorias u odia al creador por darle tan poco tiempo, es humano.

jueves, 24 de mayo de 2012





Animación desde la A a la Z con un jóven y entusiasta Terry Gilliam. Animación honesta y desenfadada, el genio detrás de esto. Abrir los ojos a todo lo que puede saltar y agitarse. Agitación cuadro por cuadro.

viernes, 20 de mayo de 2011

Último Cuerpo. Carlos Daniel Malavé. Venezuela. 2011


Último Cuerpo.
O Hay que votar la basura en su lugar.

Por: Daniel Dannery.

En la sala, unas 50 personas. El aire, bastante frío. Una única publicidad del ya desgastado Spot Digital (Me impresiona, ¿Sólo una? Si ya estoy acostumbrado a ver media hora de comerciales mal hechos, como ese terrible de “La escuela de cine”, nefasto.).  Debe ser porque estoy entrando a la función de las 5:30pm. Debe ser.
Luego, un trailer mal proyectado de “Beyond a reasonable doubt” (En español: Más allá de la duda) el remake del clásico de Fritz Lang, un bodrio que tuve la oportunidad de ver en la comodidad de mi casa, aunque la original tampoco es que me guste mucho. El sonido a todo volumen, como si nos prepararan para escuchar unos de los mejores diseños sonoros elaborados en Venezuela, luego oiremos que es una mentira.
Finalmente el festival de Trailers de los nuevos estrenos del cine nacional. El primero: “Días de poder” lo nuevo de Roman Chalbaud, de seguro otro producto panfletario criticando los 40 años antes y alabando los ya 14 que hemos pasado bajo el mandato del comandante en jefe, de seguro no, será así. El segundo: “Reverón”, una película que me provoca ver; tanto por el personaje central del que tanto se habla en los pasillos del arte en general, pero el cual se tenía olvidado, así como olvidamos cualquier cosa, como por su protagonista: el actor Luigi Sciamanna, uno de esos pocos que se toma el método en serio, nuestro propio Jhonny Deep, me gusta verlo de esa manera.  
Es justicia poética la que hace Rísquez con "Reverón", pues desde la tragedia del 99 en Vargas, el castillete sigue bajo las ruinas, y el estado nada que alza la voz para recuperar la que para nosotros debería ser un patrimonio cultural.
 Impresiona la voz del narrador que dicta: “Una Película de Diego Rísquez” a mí la verdad eso me causa gracia, pues ni en el nuevo crimen de Chalbaud hacen alarde tan pedante. Un coro en sotiboche exclama ¿Y ese quién es?, en fin, cosas del ego.
El tercero y último. El bocadillo de lo que será en salas comerciales nacionales el primer intento por enseñarle a nuestro público que los Cortometrajes también son películas. Este fin de semana corroboraremos que tal le ha ido al experimento.

Las luces se van apagando. El anuncio propio de la cadena prepara nuestros sentidos para comenzar a disfrutar de la película. Nos recuerdan que debemos quedarnos callados, por aquello de no incomodar a quienes están sentados a nuestro lado. Que debemos apagar nuestros celulares, por aquello de no incomodar a quienes están sentado a nuestro lado, y que botemos la basura en su lugar, no debajo del asiento, ni sobre el asiento, ni mucho menos arrojársela al de al lado, pues la basura va en la papelera, como mandan las leyes de cualquier sociedad que se precie de ser educada y cívica. Finalmente descubriremos al finalizar la proyección, que éste anuncio no sirve de nada. Males de nuestra sociedad, es que algunos hacen las cosas a su manera. Cuestiones de ego. En definitiva esto nos recuerda que como sociedad hemos ido en pico. Pues carteles impresos tamaño carta y con tinta desgastada dictan las mismas sentencias en cualquier local o  abastecimiento de entretenimiento. Como señales, advertencias que nos golpean una y otra vez. ¿Para recordarnos qué?
Arranca la película. Me impresiona que finalmente puedo ver una película venezolana abarcando toda la pantalla, por lo general, el pobre mal pagado que le toca cambiar el rollo simplemente se limita a eso, a cambiar el rollo, y de vez en cuando se preocupa porque al menos un lateral de la proyección se vea en foco, de resto él simplemente está cansado y quiere llegar a su casa.  
Lo que sospechaba, mis dudas eran ciertas, le bajaron el volumen a la proyección, lo anterior era una burla, la sensación es la de haber escuchado en audífonos a toda mecha alguna canción de AC/DC y luego terminar intentado complacerte con la corneta de tu teléfono celular, más o menos así. En fin, es lo que hay, o al menos como ellos quieren que sea. Cosas de la burocracia, que yo poco entiendo. O quizás un plan de desestabilización contra el cine nacional, esa guerra entre las distribuidoras y los cineastas, entre los dueños de las franquicias cinematográficas y los cineastas. Cosas de  guerra, que yo poco entiendo. 

La película comienza con una canción pegajosa, de esas que Rodríguez, Tarantino, Roth y etc, suelen usar para arrancar sus películas, no se puede negar la influencia que acecha a Malavé en ese sentido, él tiene esa necesidad de hacer cine Pulp a lo venezolano. La canción se desgasta abruptamente sobre otra escena más adelante. Esta sensación de cambio de emisoras estará a lo largo de todo el metraje, abusa del efecto, y de las tonadas, pues “Último Cuerpo” está plagada de referencias musicales, en algunos casos muy bien insertas y en otros indecorosamente bajadas de volumen.
Unos títulos amarillos nos refuerzan el hecho de que veremos una película sobre el periodismo amarillista, en la onda de “Crónica Policial” y la última página del “Última Noticias”, por algo se llama “Último Cuerpo”, a pesar del juego de palabras. Juega con esos colores en la fotografía, una decisión acertada en ocasiones para remarcar las tonalidades propias de la ciudad, y el tema central perse. Maracaibo es calor, seco y a veces pestilente, ese calor que te cuestiona tu ética como humano. Es por eso que el amarillo para Malavé se convierte en su propia visión de hacerle guiños al Noir made in Venezuela, un terreno que al director parece gustarle y del que ha hecho referencias en sus trabajos anteriores.
Para el espectador ésta es una sensación vivida, pues todas las mañanas en los andenes caraqueños de nuestro abandonado metro, vemos a ese Venezolano de a pie que sigue leyendo el diario de atrás para adelante, esa curiosidad que se le adjudica en Maracaibo al personaje homenajeado en cuestión en el filme. En todo caso, para el caraqueño las noticias de “Sucesos” es como el guayoyo mañanero: No puede vivir sin el. Es una bocanada como la del primer cigarrillo, aire para nuestros pulmones, pues vivimos de la violencia, y ya nos acostumbramos a ella. Malavé intenta hacer critica de todo esto.
Malavé aun intenta demostrar un estilo, una forma de hacer cine, de ser recordado, valorado y reconocido por el espectador venezolano. Quizás lo esté logrando, y es que el merito de Malavé radica justamente en que él hace lo que le da gana y como le da la gana, en ese sentido Malavé se reinventa en forma, más no en contenido, para intentar hallar una huella. Es por eso que “Último Cuerpo”  es un pastiche de encuadres, cortinillas y movimientos de cámara, que pasan desde el policial Ochentoso, con sus tonadas de saxofón melancólico al caer la noche, hasta la estética comic impresa en filmes como “Pulp Fiction” o “Sin City”.
Malavé siempre ha jugado a hacer cine. Lo hace desde una perspectiva lúdica muy personal y apasionante. Se siente como un niño[1] que tiene algo de dinero; sólo un poco, el de la mesada. Una cámara y muchas horas de películas “Clase B” frente a sus ojos. Eso esta bien para él mientras disfrute de sus películas, pero no para quienes pagamos por ir a verlo. Pues un padre disfruta de las niñerias de su hijo porque no le queda otro remedio, pero tiene tolerancia cero ante los hijos de los demás.
Lo bueno es que el niño está creciendo y se nota la madurez. Pues esta es su mejor película desde “Por un Polvo” ya que “Las Caras del Diablo” fue un experimento realmente fallido. En todo caso para mi es meritoria la labor de Malavé en la industria cinematográfica nacional, es el único, en nuestro país con casi un estreno anual en su haber, ¿Dedicación, constancia, fuerza de voluntad? Sólo el lo sabe, pero esta forma de vida, está empezando a dar resultados.
El ritmo de la canción curiosamente no compagina con el montaje, lo intenta, pero no lo logra, a lo largo del filme se presentarán momentos parecidos, como el de la persecución entre los bananeros, no muy bien lograda en cuanto a tensión se refiere. Le falta necesidad de videoclip a lo que se plantea de esa manera. Al contrario veremos una labor mucho más elaborada y correctamente filmada en la escena del supermercado, pero como no todo es oro, pues malavé recurre al Deus Ex Machina al abarrotar el final con 20 policías comando (Quizás eran menos) que salieron de la nada. Y no, no era una estrategia policiaca para capturar al Mata-Policías, pues la actuación de Jesús Cervó así lo niega.
Pasamos luego de un prólogo, a conocer a nuestro antihéroe y a su compañero de andanzas, en una relación bastante pintoresca de maestro/aprendiz, o de Quijote y Sancho Panza, no por nada el Heriberto Camargo que construye William Goite es presa de unos molinos que se alzan sobre el puente, su locura periodística o su irreverencia profesional es producto de más de 30 años de cercanía con la muerte, una patología del personaje que se hará cada vez más evidente a lo largo de 4 soliloquios, muy mal escritos, redundantes e innecesarios que el director ha puesto sobre el papel para el lucimiento de su protagonista. En algunos momentos falla, en otros es aceptable. La necesidad del personaje por alcanzar el reconocimiento o de alguna forma no ser olvidado y pasar a la historia, se ven, no sólo remarcadas en las palabras de su personaje, sino en la labor de la dirección de arte, pues una edición del Club Brugera de los 80´s de “A Sangre Fría” de Truman Capote, está convenientemente abierta al lado de su monitor. La necesidad de rescatar al personaje ante los días violentos que vivimos actualmente en nuestro país lleva al director a ese tipo de obviedades. Subtexto temático dentro de la psiquis del autor, como una muestra de su cariño hacia el personaje verdadero.
Goite se siente cómodo con el personaje, caso contrario a lo que le ocurría en “Las Caras del diablo”. Los roles característicos le pertenecen, aunque es sabido que puede sobrepasarse, como se ha visto en “Por un polvo”. En este caso es culpa de Malavé sus momentos más bajos, que claro están en gran parte de esas 4 escenas que ya he nombrado: La conversación con el compresivo transformista, dos escenas con su pupilo, y el final, donde se manejan una serie de textos que redundan en la psicología del personaje. Malavé sigue con sus intenciones de hacer largometrajes basados prácticamente en el dialogo, el error; considero yo, es que él mismo se adueña de la edición, le cuesta desprenderse de su producto, y se niega a cortar donde hay que cortar, quizás de esa manera hasta 30 minutos menos de metraje le habrían sentado mejor al producto final. Cuestiones de ego.
Y vaya que Malavé lo tiene, recuerdo sus insultos al critico Ricardo Azuaga con motivo de su nota sobre “Las Caras del Diablo”, que en este caso se remarcan constantemente ante la pregunta que le hace Camargo a su Sancho cuando le dice: ¿Cuántas caras tiene la muerte?
1, 2, 3 y hasta 4 veces, llegué a contar.
A Goite lo secunda Guillermo García en el rol de compañero inseparable, con una máscara continua de hombre temeroso que crea simpatía en el espectador. Todos los momentos dedicados a insultar al pobre hombre o a ponerlo en situaciones de tensión, son bastante divertidos, y el espectador así lo remarca.
            Miguel Ferrari con un performance actoral bien llevado. Jean Paul Leroux que curiosamente se hace más natural al entonar el castellano en acento colombiano, le sienta bien, aunque cuando intenta ser natural, digamos, sigue sobreactuando.
No me acostumbré a Mercedes Brito, si bien tiene momentos notables, como el caso cuando descubre la identidad de su amante, el personaje resulta forzado, algo que me pasó con Norelys Rodriguez en “Muerte en alto contraste”, la necesidad de involucrar un rol femenino de peso en la película era prescindible, pues el personaje hubiese tenido un motor dramático de haber accionado y enfrentado el problema ante el conflicto generado por el cuadro de los personajes, pero finalmente el personaje guarda silencio cuando se ve en la situación creada por su guionista, lo que me hace pensar que simplemente está en el filme para ser mostrada como un producto capaz de satisfacer la necesidad de ver unas buenas tetas y un culo. Patrón machista de sociedad matriarcal. Es valido.
Malavé está aprendiendo de sus errores, finalmente no usa a la mujer como un objeto del deseo para el espectador invitándolo a compartir un desnudo pudoroso como fue el caso de “Por un polvo”. Aquí juega con el erotismo de unos pezones femeninos que se ocultan tras la vestimenta de su femme. Finalmente juega al erotismo implícito sin necesidad de intentar mostrar mucho más. 
            El reparto lo completan, el ya constante dentro de la filmografía de Malavé, Guillermo canache en un personaje menor, pero en apariencia importante para la trama. Una desaprovechada Matilda Corral, que al menos logra lucirse un poco más que en su predecesora película, aunque encarnando un rol similar, personaje informante, en una cúpula mísera y de pobreza marcada. Socrates Serrano como el cabecilla, jugando a la par con Jean Paul Leroux en eso de los acentos, no solo yo lo note, pues los adolescentes sentados frente a mi se hicieron la misma pregunta ¿Y al acento qué le pasó? cuando el Alcalde luego de su discurso político, en un acentuado maracucho, habla con Sangretti en un muy marcado Caraqueño. 
Ésta escena de la inauguración de un centro comercial es una lanza que Malavé intenta clavar a los burócratas de nuestro país desde el inicio, donde un lacayo del Alcalde le da la bienvenida a “Todos y a Todas”, bajo los colores azules que representan a la oposición de nuestro país, dos bandos enfrentados bajo la estética del color y la fuerza del dialogo de la propaganda política.
El público ríe cuando hay que reír, presta atención cuando amerita de ello, y se confunde cuando Malavé le imprime un montaje anacrónico a su historia. Sospecho que no aplicó la misma técnica de Eduardo Arias-nath para con “Elipsis” cosa que es de agradecer, ya que lanzar el guión por lo aires, nos ha enseñado que puede resultar ser un completo desastre.
Malavé piensa muy bien donde colocar sus extractos informativos, para que el espectador entre en juego, solo es funcional, cuando la trama está llegando a su final. Puede o no ser acertado, yo sólo lo nombro.
El Happy Ending plantea una luz al final. A pesar de que frases como “No quiero que la muerte se enamore de mi” o “Los gobiernos pasan pero los policías quedan” son lapidarias para una sociedad que día a día sufre los estragos de la violencia. La ilusión de que el problema se puede resolver desde adentro resulta risible en un país que se ha acostumbrado a irse por la tangente. En un país donde deben recordarte que debes votar la basura en la papelera. En un país donde ver un muerto en la acera es una atracción de feria, sobretodo cuando la policía se presenta 8 horas después.

La película termina y uno sale satisfecho, pues el producto funciona dentro de los anaqueles del entretenimiento, no va más allá de eso.
Lo bueno, que Malavé se está tomando su tiempo para narrar historias.
Lo malo, que luego de salir de cartelera será olvidada, como sus trabajos anteriores.

Al final en la escena del supermercado el hombre que estaba sentado en el asiento trasero se pregunta: ¿Y que supermercado es ese donde hay aceite? Quizás es el “Último Abasto” y quizás resulte que de un tiempo para acá cuando los policías sigan siendo los mismos, a pesar de los gobiernos, el último cuerpo sea el de uno. Nos quedará la satisfacción de ver nuestro nombre en la pagina del “Últimas Noticias” y quizás a Malavé le de por hacer alguna película sobre nuestro caso. Todo depende de si seguirán enseñándonos donde botar la basura, o si por el contrario seremos capaces algún día de botarla en su lugar sin que nos recuerden nada.

Mayo 2011.

[1] El termino niño lo empleo, hacía la labor como director de Malavé, bien es sabido que Carlos Daniel Malavé tiene mucho años en el mundo de la cinematografía nacional, pero desempeñando otros roles.

viernes, 6 de mayo de 2011

"Samuel" Cesar Lucena, 2011. Venezuela

Samuel.
ó
No me da la gana de dar nada.

Por: Daniel Dannery

Finalmente arranca el 2011 para el cine nacional, un poco tardío diría yo (¿Dónde se encuentran los secretos mejor guardados de la villa del cine, como es el caso de “Bambi C-4” o “La Pura Mentira? Por nombrar solo algunas); pero desconozco cuales son los procesos de distribución, aunque se, que no es tarea fácil.
Un puñado de películas esperan en cola por ser estrenadas, ya con fechas fijas, firmadas y certificadas. Desde aquellas que se filmaron hace más de una década como es el caso del regreso de Thaelman Urguelles a la pantalla grande con “Los pájaros se van con la muerte”, o el nuevo intento guerrillero de Carlos Daniel Malave “Último Cuerpo”, que fue grabada en 2010 en apenas 51 días, aunque de guerrilla creo que más bien tiene poco, comparando el prepuesto de “Las Caras del diablo” con este nuevo estreno, son unos cuantos millones los que hacen la diferencia, aunque sabemos, que jamás se le acercaría al presupuesto de una película como “Zamora”; por ejemplo, toda una superproducción, que solo pocos tuvieron la desdicha de ver.

El año comenzará a hablar por si mismo, a medida de que cada una de estas cintas comiencen a abordar nuestra cartelera nacional, en todo caso, es bueno hablar de un cine que constantemente se deja ver en pantalla, y no de uno que pertenece al recuerdo, a lo inexistente, a lo que no se hace.
Algo es cierto, al parecer el cine nacional llegó para quedarse. De buena o malas maneras, eso ya depende de cada quien.

“Samuel” es el nuevo intento de Arvelo; esta vez como productor, tras la fallida “Habana Havana” de llevar a los circuitos un cine intimista con sabor Merideño, bajo los cánones de su manifiesto cinematográfico titulado “Cine Átomo”; cualquier coincidencia con el método de trabajo que proponen el “Dogma 95” de los Daneses, o por ir un poco más lejos, con el “Cine Urgente” del 68, son pura coincidencia.

De tal forma, “Samuel” se perfila y se vende, como una alternativa al cine de arraigo social, violencia, y malas palabras que tanto se ve en nuestras salas, para así, hacernos entrar en un mundo, donde el único problema existente es el de un hombre que no puede soportar el hecho de haber sido bendecido por la mano del señor.

En pocas palabras, tenemos ante nosotros un drama indie de proporciones bíblicas, donde la Fe se pone en juego, y se le acusa a Dios (en apariencia) de no intervenir en el proceso natural del hombre: La muerte (Contradictorio, lo sé). Al menos hasta que éste santo se de cuenta de que tiene un propósito en la vida, ayudar a los demás, a pesar de que nadie lo ayuda a el. Lo cual es una mentira, y más adelante explicaré el por qué.

Toda la película cobra un aura bíblica bebiendo un poco de la historia del profeta Samuel, aquel que era llamado en sueños por Dios, esto, junto al caso verdadero de Edgar Cayce, un norteamericano que bajo Hipnosis podía hallar la cura de los enfermos.

Con la excusa de un drama donde las emociones de los personajes son los que motivan a la historia, “Samuel” se siente vacía en contenido, intentando dejarle todo a una imagen en apariencia poética que debería hablar por si misma, pero no lo hace.
La sensación que deja la película es la de una historia que pudo haberse contado en menos tiempo, el ritmo juega en su contra, intentado adentrarnos en un mundo que no nos pertenece y que nos muestran lejanamente, como si aquí, todos tuviésemos una licenciatura en antropología. Este mismo problema, y me tomo el atrevimiento, lo tiene “Luz Silenciosa” de Carlos Reygadas.

La cámara en ningún momento abandona a Samuel, ésta construcción fija pareciera que tuviese como propósito hacernos vivir con el personaje sus dolencias, sus pensamientos, y su forma de ver las cosas. Lamentablemente no lo logra. La reiteración de una sucesión de Till Ups para remarcarnos cada cierto tiempo que el personaje ha cambiado milimétricamente su emocionalidad no funciona coherentemente, pues la historia nos oculta un trecho demasiado importante en la infancia del personaje, para lograr crear la conexión que se necesitaba. ¿Cómo logró Samuel afrontar la muerte de su padre? ¿Cómo afronto Samuel esa perdida de lo que el conocía como el amor, cuando le fue arrebatado? ¿Cómo llegó Samuel, ese hombre silencioso, mecánico de profesión a trabajar para el marido de su verdadero amor? ¿Cómo llegó a hacerse mecánico? ¿Está Samuel solo como los están esas montañas que lo rodean? La soledad de Samuel o al menos los indicios que nos permiten a nosotros apreciar de donde proviene esa sensación de vacuidad es remarcado en los flashbacks, pero absolutamente nada de esto convierten a Samuel en un personaje interesante. La soledad de Samuel se va llenando en la medida en que la suerte anda de su lado y es por eso que uno no entiende porque el personaje reacciona de esa manera. Y esto no quiere decir que sea un personaje complejo, creo que es un personaje al cual el estudio cuadrimensional le quedo corto.
El único momento donde vemos que el personaje toma la determinación de lograr algo, lo logra sin apenas desenfundar un machete. Todo pasa como una sucesión de eventos que están a su favor. No hay choque dramático, y en el momento donde puede hacer uso real, personal, y conciente de su don, simplemente al personaje no le da la gana, entonces puede que la vida haya exigido todo el, pero de ahí a decir que no podía dar nada, me resulta una absoluta falacia, Samuel lo podía dar todo, porque la vida le dio todo lo que el quiso a pesar de lo ocurrido, y el simplemente dijo: “No me da la gana de dar nada” y de paso le echa la culpa a Dios. Semejante caradura.

En lo concerniente a la interpretación, todos están correctos, dado lo que la historia permite de ellos. Sobresale el trabajo de la actriz Ananda Troconis con un registro emocional realmente convincente, sus silencios dicen más que la soledad del mismísimo “Samuel” y su mirada deja ver las angustias, sueños y necesidades de un personaje que en guión pudo haber dado más de si. Carlos Julio Molina (AKA Dj 13) sorpresivamente se contiene, a pesar de que su personaje está fuera de casting. Manuel Porto sobreactúa los primeros minutos pero luego uno se acostumbra a ello. Erich Wildpret desarrolla un personaje que le viene como anillo al dedo, ese hombre que con cara de compungido se pasea a lo largo de toda la historia. Y finalmente la aparición fantasmal de Marisa Román, da un poco de gracia.

Tengo una sensación de caja musical. La película se desarrolla en su mayoría en exteriores, pero la necesidad de su director de hacer su drama íntimo más intimo, le imprimen al filme una extraña construcción de encierro. Este hombre que camina a veces de ida, a veces de regreso, que se aísla en una mazmorra con fines curanderos, con la finalidad; quizás, de buscar el conocimiento que la ignorancia no le deja vislumbrar, como si de una alegoría al mito de las cavernas se tratará, que regaña a su hijo por jugar con una pequeña caja de música que no le brinda nada a la trama, más el hecho de que alguien cómo yo se pregunte: ¿Y eso por qué?, que abusa de una música que busca la sensibilización inmediata del espectador y que suena, como no, a caja musical, no le brindan nada a esta historia que pretende ir más allá de lo evidente.

En definitiva “Samuel” adolece de los mismos males de “Habana Havana”. Cesar Lucena, su director, comete los mismos errores que Arvelo cometió en su primer producto Átomo. El mundo construido para “Samuel” aparenta profundidad, pero es plano, no hay matices, ni en la historia, ni en su registro actoral, ni musical, se queda en lo que muestra, jugando al saber, e intentado producir un dolor de cabeza al espectador que se pregunta constantemente ¿Qué sentido tiene todo esto?, uno profetiza al igual que Samuel el bíblico que una tragedia se cernirá sobre nuestras retinas, y así es, pero el director le tiene fe a su personaje, le agrada, a pesar de que lo ve desde una distancia un tanto prudencial, y entonces lo redime, y de nuevo a “Samuel” la vida le comienza a dar regalos, y finalmente él como muchachito en época de navidad disfruta destapándolos.
La vida para “Samuel” es una carroza que él jala, donde él debe tener la decisión y no los demás. Eso es lo que plantea el autor.
Yo digo: A Samuel la vida le ha dado más de lo que se merece.

Mayo 2011.

sábado, 12 de marzo de 2011

La música en el discurso cinematográfico Por Erly Ruiz.

Erly es un gran músico. Una persona con una sensibilidad artística notable. Sociólogo y Artista. Una combinación a mi parecer realmente homogénea. En este artículo reflexiona sobre la conjunción de ambas artes (El cine y la Música) como catalizadores hacía la expansión de la creatividad dentro de este mundo.

Como detalle extra, él ha querido publicar el articulo en algunas revistas Sociológicas, las cuales le han negado la posibilidad por tratarse de unas notas muy poco "sociológicas". Luego ha insistido en presentarlo en los Estudios Culturales de Filosofía y Arte, los cuales han rechazado el artículo por ser demasiado "Sociológico". ¿Dónde está el error?

Música en el discurso Cinematográfico. Erly J. Ruiz                                                                                            

Daniel Dannery.

viernes, 21 de enero de 2011

ENTER THE VOID, Gaspar Noé. 2009. Francia.


Si en los sesenta la necesidad mística del ser humano se proyectó en la exploración espacial y sus misterios potenciales con 2001: Una Odisea En El Espacio (Stanley Kubrick, 1968), ¿será el equivalente cinematográfico de esta recién terminada primera década del Siglo XXI una experiencia mística envuelta en los alucinógenos? En algún lugar del tiempo se intercambiaron los papeles. Culturalmente los sesenta y setenta son el paradigma de la época alucinógena, experiencia que contaminó todas las manifestaciones artísticas de entonces. Para los entusiastas del LSD y la mescalina, 2001: Una Odisea En El Espacio era una especie de porno estimulante de sus condiciones especiales de la alteración de la conciencia. Esto ha alejado al público de las verdaderas preocupaciones filosóficas que implicaba esa película. Hoy en día, probablemente pasará lo mismo con Enter The Void (2009) de Gaspar Noé, con la concha de mango (a traducir, traductores) de que en esta oportunidad las drogas tienen una presencia muy marcada y determinante. La premisa es la misma: un día pisaste mal, tropezaste, en la ducha, en la calle o en el espacio exterior y ahí te agarró la experiencia mística de la que probablemente ni te habías preocupado jamás. Así funciona nuestro insólito, cínico, irónico y cruel universo.

Este ejercicio consiste en agarrar esta película y tenderla sobre la mesa como un pedazo de carne a punto de ser lanzado a las brasas, exponerla a otras luces, contraponerla, hacerla reaccionar, para señalar que está hablando de muchas otras cosas, en un movimiento expansivo. Con esto no pretendo decir “esta película se trata de” ni que tengo todas las respuestas verdaderas al respecto, porque estoy claro que estoy deshaciendo esta película de Gaspar Noé y haciéndola mía. Y es lo mínimo que deberíamos hacer como espectadores. Me responsabilizo, solamente y a duras penas, por mis opiniones.

Si 2001: Una Odisea En El Espacio intentaba una especie de biografía mística de toda la humanidad y lo que viene después, Enter The Void se refiere a cómo se puede experimentar todo el universo en el espacio-tiempo de una sola vida humana.

Alex, el desenfadado y ambiguo portador de la luz y su “biblia tibetana” son las dos guías, tendidas sobre la mesa desde el principio. Para guiarte y confundirte. “Alex is not your friend.” – es la errónea advertencia que le hace Linda a su hermano Oscar en el principio. Al final Alex es el único amigo con el que Oscar y Linda cuentan.

Los primeros veinte minutos de la película son apenas un manual para entender lo que va a pasar en todo el resto. Gaspar Noé encontró una estructura, un pretexto, para desplegar todos los recursos cinematográficos que tanto le gusta utilizar. Como decía en aquella entrevista, lo que más lo hizo esperar antes de realizar Enter The Void, no fueron problemas de actores o de guión, sino problemas técnicos; quería hacerla en el momento en que esos efectos estuvieran listos y a su disposición. Por supuesto que el resumen del Libro De Los Muertos que ofrecen en la película es una simplificación y una caricatura, tanto como lo es de arbitrario ese título para el libro tibetano Bardo-Thodol. Aunque a Noé le parece suficiente darle ese resumen al espectador, pues no pretende darle ninguna clase, siento que en el resto de la película utiliza más a profundidad todo lo que hay en ese texto, para exponer sus propias visiones. El Bardo-Thodol es una guía para saber vivir esta vida y saber dejarla, liberados de ese ciclo. La sanción fatalista de estar atrapado es puro Gaspar Noé.

La estética barata del cine porno gonzo, vendida artísticamente como “subjetividad” es algo que no me cuadra a menos que lo lleves hasta sus máximas consecuencias. En esta película se la explota en más de un plano de la existencia y es lo que a la larga se vuelve interesante, aunque sea duro para los sentidos, debo admitir. De pronto, lo insoportable y limitante que puede resultar la cámara subjetiva ingresa al plano astral y encarna la semi-omnisciencia que puede tener la cámara, el narrador cinematográfico, el fantasma angustiante de la ubicuidad.

El verdadero viaje comienza y el alma encuentra la “luz clara” del bardo y alcanza la ubicuidad no sólo en el espacio sino en el tiempo. De ahí en adelante comienza la verdadera exploración de aquello de lo que estamos constituidos como seres espirituales y físicos en este universo. El proceso de continuidad, de red, entre el alma y el cuerpo, nivel tras nivel, el Tantra.
Y comienzas a sospechar que estás tocando el tejido mismo de lo que está hecho el universo. Amplificado. Porque no habría más que extender una mano y tocarse el brazo. Bingo. Pero nunca podrás estar seguro. Por cualquier camino, al final, todo se reduce a una cuestión de fe. Todo lo que hacemos es un acto de fe. Empiezas a ver esos patrones en movimiento. Esos mandalas. Empiezas a sospechar que todo tiene un orden en el universo por más que se nos escape en una mirada sobre la superficie y los fenómenos. Tentáculos moviéndose, interconectados. Ellos te hacen actuar, te hacen sentir. No hay diferencia entre el hacer y el acontecer. “Espera a que mueras, ese será el verdadero viaje.” Cita inexacta. El Libro De Los Muertos. Claro que es una caricatura, como define Gaspar Noé sus propias películas. Caricatura, melodrama, exageración.



Lo que anhelamos, ese vacío primigenio e intermedio, es algo a lo que se tiene acceso sólo por instantes. Si se indaga más y más hacia las profundidades, más y más hacia la raíz, se van retirando las capas de lo que hemos construido alrededor del amor, la infancia, la familia, la tranquilidad intrauterina y lo que siempre volvemos a buscar es ese vacío, ese fundirse con el todo después de haber conocido lo que es estar encerrado en el uno (en esto se basa en gran parte la psicología Jungiana, en cómo convivir sanamente con ese anhelo, un trabajo que nos toca a cada uno y es intransferible). Los caminos que Oscar toma para reencontrarse con su hermana, lo llevan eventualmente a ese vacío materializado en un local decadente de Tokio: el enredo con la madre de Víctor y el tráfico de drogas para ganar el dinero para traer a su hermana. Se termina obteniendo lo que se quiere sin saberlo, lo que es inevitable, aunque se sorteen cientos de distracciones en el camino. La película está salpicada de guiños, de pistas relacionadas con esto. Se entrelazan las pulsiones y compulsiones: el sexo, la experiencia de las drogas, el amor fraternal, el vacío. Al comienzo del viaje se equiparan como en un caldo de cultivo: Oscar tiene sexo con la mamá de Victor y lo que recuerda es la lactancia; Alex habla de cómo fumar le recuerda el pezón materno, que es la mejor cosa en el mundo, mientras esperan a que el ácido haga efecto mirando una pantalla con mandalas psicodélicos; en el bar, Alex le habla del LSD y los distintos planos mientras ven un video de un feto flotando en el sueño amniótico. Alex, a lo largo de toda la historia, es el mentor, es la sospechosa mala junta del comienzo que va descubriéndose como el único personaje bienintencionado y confiable alrededor de estos dos hermanos perdidos. Alex mantiene silenciosamente su búsqueda trascendente, y trata, en su relación con Oscar de señalarle la dirección correcta, entender la diferencia entre fines y medios, y finalmente es el personaje de que de alguna manera trae la luz y la paz de vuelta. Alex se niega a entrar al vacío antes de estar preparado, explica y trata de difundir, a su manera, la guía espiritual tibetana.

Pero quizás hay un punto moral detrás de todo esto: hay una serie de eventos desastrosos que siguen a la muerte de Oscar, y un pacto de sangre entre hermanos (algo en lo que hace énfasis Gaspar Noé en la entrevista).


Los lugares en los que se mueve el alma de Oscar entre este y el otro mundo (los estados intermedios o bardos del budismo tibetano) son caricaturas, espacios arquetípicos de fuerzas opuestas: The Void, Sex Money Power y Love Hotel. ¿Por qué Japón? ¿Por qué Tokio? Gaspar Noé toma un tema oriental antiquísimo y lo pone a prueba en esta época, en la paradójica Tokio. Todo el proceso místico que describe Alex en un principio, es escenificado y ambientado en esa ciudad podrida de neones y vicios, en un país que tuvo tanto que ver con la difusión mundial del Budismo, relacionado tradicionalmente con la pureza y la espiritualidad, pero que ha tomado un violento desvío con su veloz, hiperbólica y barroca occidentalización. Con su presencia terrenal tan fuerte, es evidente que el personaje fantasmal que activa toda la película va a volver a sucumbir y a caer en el ciclo de las reencarnaciones. Ese mundo tan retorcido no lo va a dejar ir tan fácilmente.

Pero al final, cuando Oscar logra salir de ese fatídico túnel, todo se vuelve tan tonto, tan esquemático, tan mínimo y al alcance, en nuestra insignificante escala humana. Todas las formas del “amor”, que será lo único que acaso logre redimirnos del miedo, caben en ese tempo que termina siendo el Love Hotel, y ahí ocurre, finalmente la coniunctio alquímica que lo restituirá quizás como individuo, una vez más. Este arquetipo de La Sagrada Familia es uno sólo y en todos los hombres está el germen único del hombre original, la humanidad, así como en El Séptimo Sello (Ingmar Bergman, 1957), la única esperanza posible en medio de la peste, en cualquiera de sus encarnaciones.
Por supuesto, no todo cabe perfectamente en este esquema, afortunadamente, pues sería como querer explicar Lost Highway (David Lynch, 1997) sin dejar cabos sueltos: un crimen y una pérdida de tiempo.







Pedro.

martes, 18 de enero de 2011

My Best Friend's Birthday. Quentin Tarantino. 1987. USA

Realizado en 16mm, Tarantino era apenas un aspirante a actor, quien junto a su compañero de trabajo (En aquel VideoClub) Craig Hamann, co-escribió el guión.
El metraje original tenía una duración de 70 minutos, pero cuenta la leyenda que en un incendio gran parte del original se quemó, y quedó reducido a 36 min.
Este mediometraje, es el primer trabajo del realizador como Guionista y Director.

Años después la anécdota de la historia y gran parte de este material servirían a Tarantino para escribir el guión de "True Romance" (Tony Scott, 1993) vendiendo los derechos para así obtener dinero para realizar lo que sería su Opera Prima "Reservoir Dogs".

My Best Friend's Birthday, es una comedía de hiper dialogo, donde las motivaciones de los personajes, el espacio en el que se desenvuelven y en general, solo son una excusa para plantear un juego absurdo de situaciones que llevan a la risa. No es una gran película, pero algo si tiene, entretiene.

NOTA: Para aquellos que no hablen inglés, tienen la opción de verla con subtitulos, en la pestaña "CC", luego de darle PLAY.


¡Ah! y "A Countess from Hong Kong" es realmente una mierda, y que me perdone el cielo, porque yo amo a Chaplin.

Daniel.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Pedro Costa, Juventude Em Marcha (2006) #1

Pedro Costa

A continuación dejo un link directo a un hermoso trabajo en torno a uno de mis cineastas favorito Pedro Costa, especialmente de su película "Juventude Em Marcha".

Del blog que lo contiene, sólo he leído esta nota y la verdad es que está muy de pinga.




Erre.

Lav Diaz, Melancholía.

Sin pudor a que me etiqueten mil veces más de ladilla, intensoso y cine fastidioso, les planto esto:


Título original: Melancholia

País: Filipinas

Director: Lav Diaz

Color: B & N

Formato: Video: Digibeta

Duración: 480 min

Reparto: Raúl Arellano, Angeli Bayani, Soliman Cruz

Guión: Lav Diaz

Fotografía: Lav Diaz

Montaje: Lav Diaz





Erre

jueves, 9 de diciembre de 2010

Temple y Jane: Los rostros monstruosos del cine de su tiempo.

Temple y Jane:

Los rostros monstruosos del cine de su tiempo.

Por: Daniel Dannery

Nota del Autor (Osea, Yo):

Este texto he de considerarlo una serie de apuntes de lo que podría ser en un futuro un análisis detallado de la película “¿Qué pasó con Baby Jane?” (1962) Del director Norteamericano Robert Aldrich. Estos apuntes están elaborados, en base al análisis simbólico-psicológico realizado de la obra pictórica “Shirley temple, el más joven y más sagrado monstruo del cine de su tiempo(1939) del artista español Salvador Dalí, con motivo de su cercanía con el mito griego de la “Lamia”.

Me pareció conveniente el análisis comparativo de ambas obras (Tanto el cuadro, como la película) por la similitud temática que ambas exponen.

APUNTES:

Bette Davis como "Baby Jane".

Shirley Temple

La conciencia irracional se conecta de manera asombrosa hacia un pensamiento dirigido como no dirigido, el inconsciente colectivo se presenta sobre las mentes creadoras, dejándonos ver manifestaciones artísticas de carácter tanto lógico como abstracto.

De esta manera lo arcaico, junto al pensamiento actual se encuentran, y el fenómeno del inconsciente entra en escena.

Jung, nos dice “…El inconciente, es un estado constante, duradero, que, en su esencia, se perpetúa semejante a si mismo; su continuidad es estable, cosa que no se puede pretender del consciente…” (1944, p.46).

Dalí se conectó con su inconsciente dejando para la posteridad un retrato que nos muestra la maquinaría de una época que hizo de alguien carente de maldad, el más horrible monstruo.

Shirley temple, el más joven y más sagrado monstruo del cine de su tiempo” (1939) refleja en esa inquietante imagen la figura casi paradójica, de una pequeña que gozaba de fama y que lentamente engranó en un proceso que la llevó hacia el camino de la perdida de la inocencia. Una empresa que actúa de monstruo (Lamia) succionando poco a poco la infancia de una pequeña que debido a su talento perdió la inocencia (sangre).

En Baby Jane ocurre de manera similar, la representación arquetípica de la inocencia, se ve desde un inicio apocado por los reclamos incesantes de lo típicamente infantil: El capricho. De esta manera la construcción del personaje es repudiante desde el primer momento en que aparece en la puesta en escena hablando con el padre. Podría ser, ese ser cautivante, inocente, hermoso ante los ojos embelesados de su público, pero detrás del escenario se convierte en un horrible caldero de exigencias que nos intentan demostrar la maldad naciente en el personaje de Baby Jane. ¿Pero es realmente así? O Baby Jane es simplemente un producto elaborado y victima, no de la industria para la que trabaja, como ocurre con Shirley Temple, sino de aquellos seres más cercanos a su vida, su hermana, por ejemplo.

En este caso los roles toman una significancia mística. Para Shirley Temple, la industria se convierte en un motor que la hace avanzar a ritmo acelerado hacia el olvido, en el caso de Baby Jane, el olvido se convierte en lo natural de la fama, y se despliega en circunstancias irónicas hacia el rol de su hermana, de esta manera Baby Jane tiene de quien sentir envidia y verse siempre al espejo de su hermana. Shirley temple, tiene que estar constantemente viéndose en su propio espejo, sin posibilidad de retorno y desbocadamente llevada al olvido.

Baby Jane por el contrario, puede reclamar hasta el fin de sus días la perdida de la fama en la figura de la hermana, y cargar con ese peso hasta el fin de sus días. Es aquí donde una especie de locura comienza a hacerse latente cada vez más.

Al observar el cuadro de Dalí cuya imagen central es la de un animal cuadrúpedo y que por cabeza tiene el rostro de Shirley Temple, imaginamos que algo es presa de esa imagen o la misma imagen es presa de si misma, y al compararla con la imagen del monstruo mítico de Lamia, es imposible dejar de notar el parecido entre una imagen y la otra.

¿Qué sucede dentro de esa imagen? ¿Qué trata de mostrarnos?

Según la mitología griega: Lamia, una mujer hermosa, amante de Zeus fue victima de la envidia de Hera, quien decide acabar con todos sus hijos, Lamia totalmente acabada decide escapar hacia el desierto, refugiándose en una cueva y convirtiéndose en un monstruo escamoso, hermafrodito y con sed de sangre.

Tanto la muerte, como esa perdida de la inocencia que le fue arrebatada a Lamia se deja ver en el cuadro de Dalí, la figura de la Cuadrúpeda Shirley rodeada de calaveras y huesos (símbolos de muerte) y sobre su cabeza un murciélago posado como si esperara el momento para saciar una sed de sangré (que de igual manera simboliza el sexo hermafrodito de la Lamia), son elementos fundamentales dentro de la historia de Lamia.

Podemos aclarar que tal vez la figura de Shirley esa pequeña que a los seis años de edad ya era famosa, y que fue aclamada por una empresa solo en sus años de infancia por su talento y “madures” se encuentra dentro de un ciclo donde su niño interno empieza a morir y ella comienza a convertirse en mujer prematuramente.

En el caso de Baby Jane, Jane se nos muestra como una mujer atrapada dentro de una burbuja, donde los demás deben satisfacer sus necesidades, estamos viendo que la pequeña Jane ya es una mujer. ¿Dónde están el resto de los elementos compositivos que hacen de Jane una representación calcada de la figura de Temple, o del cuadro de Dalí en si mismo? Jane es dueña de su propio destino, y es ella quien trae la muerte a su propio cuadro, es ella quien cree tener la libertad de hacer con su vida una sucesión de pinceladas que desembocarán en el destierro hacía las cavernas, pero Jane ya ha sufrido un proceso muy avanzado de metamorfosis, que no me atrevería del todo a llamar locura, sino venganza.

Pero el arquetipo de mujer nos deja ver impresionantemente como esa figura femenina es vista de igual manera como una especie de monstruo encantador ¿Es qué puede ser posible que Shirley Temple, se haya convertido en eso?, la imagen de la inocencia muere, culmina con un periodo, para empezar con otra etapa.

El mundo de la industria cinematográfica acabó con un ser viviente despojándolo de una vida normal y corriente y dejando a la pequeña niña, no con la imagen del escape y el refugio (que necesariamente y simbólicamente esa imagen se encuentra referida de por si a la industria, lugar donde ocurre la metamorfosis –no material-, más bien mental de la joven actriz) si no con la creación “Del más joven monstruo sagrado del cine de su tiempo”.

La imagen de Dalí muestra la metamorfosis de una pequeña, que rodeada de huesos y calaveras, trata de mantenerse estable aunque el mundo que la rodea incansablemente este absorbiendo poco a poco su vitalidad. Baby Jane ha perdido todo indicio de energía, y busca incontrolablemente volver al principio de todo. ¿La búsqueda de la redención, o más bien un recuerdo que se deshace como el agua entre los dedos, y que hace conciente e inevitable el dolor del futuro, que es inaguantable? La mirada al pasado se convierte, en el premio de la muerte, pues de la nostalgia y el del sentimiento de frustración y la condición del abandono y la soledad, es de lo que bebe Jane, cada vez que mira a su hermana o le hablan de ella. Tiene que inventarse un mundo, donde ella sigue siendo eso que ha desaparecido con el tiempo, y para lograrlo debe sentirse como una pequeña de 6 años, quizás es por esto que Baby Jane se ve así misma como una de esas pequeñas muñecas que llevan su nombre y que yacen sentadas conservando la belleza, el blanco impecable de la pureza en sus vestidos, pero como algo sin vida.


Dalí nos muestra un símbolo Technicolor ¿Qué hubiera sido de la pequeña Shirley si su fama se hubiera adquirido a colores desde una pantalla de televisión?, en tal caso, tenemos a una doncella que pasó a ser victima y seguidamente se convirtió en una devoradora insaciable de fama, así como nos lo deja ver el mito de Lamia como la devoradora de sus hijos y de los hijos de los demás.

No es una decisión al azar; como no lo es cualquier decisión en el cine, que Baby Jane, se haya filmado en B/N, ¿Por qué no a color? Hay una estética, me atrevo a decir, casi expresionista en la composición fotográfica de esta película, un mundo terrorífico y detenido en el tiempo (La Casa) donde habitan estos dos seres: Victima y Victimario, el orden de esta condición es aplicable a ambas hermanas. La degradación de Baby Jane se ve unificada al rondar sobre sus propios pasos día y noche en una caverna que ella misma ha condicionado para su beneficio, y donde su hermana Blanche, es una presa fácil. En este juego psicológico que plantea la elaboración de un plan servido en bandeja para lograr la venganza y adquirir la salvación en el reencuentro con la fama. De esta manera la atmosfera creada fotográficamente en esas escalas cromáticas grises, amplían en el espectador la sensación de desesperación, de encierro, que necesita Baby Jane como personaje para desbocarse y adquirir su sanción final, de la misma manera como le ocurre a Norman Bates en “Psicosis”.

Está misma tensión se logra apreciar en los exteriores cuando Baby Jane transita por la ciudad, sólo hay respiro en los momentos en que ninguna de las dos hermanas se encuentran en plano.

La desventura existencial de la pequeña Shirley se puede comparar de igual manera con el rapto de la doncella (Perséfona o Cora) quien se encontraba en un florido prado en compañía de las oceánidas, entretenida recogiendo flores, quien al apartarse para recoger unos narcisos, en ese momento, se abrió la tierra bajo ella y de la grieta surgió montado en un carro tirado por caballos el rey de los infiernos: Hades, quien se precipitó sobre la Joven Cora para raptarla (Seemann. 1968 p.267) Hasta aquí el mito se asemeja a lo ocurrido con la pequeña Shirley, princesa o doncella quien fue raptada abruptamente por ese demonio como lo es Hollywood, pero Cora tuvo que quedarse en los infiernos pasando de ser una joven inocente (como lo fue la pequeña Shirley) a convertirse en una diosa de la muerte.

¿Quién Rapta a Baby Jane? O quién es a fin de cuentas el Hades de esta historia: ¿El padre, quien se aprovechó del talento de la hija para obtener fama y dinero a su costa? ¿La madre, quien callada y alcahueta, dejó la potestad de su pequeña en manos del padre, para que este lograra hacer cualquier cosa con ella? ¿La hermana, que observaba en silencio como su hermana era llenada de ovaciones, mientras su padre le ordenaba mantener la distancia, mientras ella todo lo que necesitaba era un poco de atención? No voy a responder a esta pregunta.

La muerte simbólicamente se representa la mayoría de las veces con huesos y calaveras (esqueletos), Shirley se ve dentro de la imagen rodeada de muerte, como lo estuvo Lamia cuando huyó hacía el desierto. Un ambiente rojizo que simboliza cambio y entre los huesos desplegados sobre la tierra, entre las patas delanteras se observa una calavera ¿Por qué esa calavera en primer plano?, justamente la calavera es una representación abreviada de la muerte.

Si vemos la pintura sin necesidad de compararla con el mito, no nos encontraremos simplemente con un cuerpo de león que lleva por cabeza el rostro de Shirley Temple. El rostro humano, ya es manifestación de una vida espiritual, la mas perfecta prueba del mundo visible, entonces caemos inevitablemente en el principio, hay una muestra de vida, inocencia en tal caso, el rostro de una niña, inmerso en un lugar donde se respira muerte.

Baby Jane, ya lo hemos dicho, adolece de juventud, aunque la resistencia a envejecer sea motivo de la historia. La muerte se presenta como una solución. Aquí el rostro humano no es esperanzador ni motivo de vida, pero si una muestra del mundo visible, del horror del mundo tangente, Baby Jane se nos muestra como un cadáver en descomposición, algo sumamente frágil, pero capaz de acabar con todo a su paso, como si se tratara de la misma peste, como un virus. Es ella buscando una manera de aferrarse, de volver a existir, Baby Jane es la muerte misma. Y encuentra en el pianista una solución, un vestigio de esperanza. Su hermana es un obstáculo, y debe por todos los medios acabar con él. Pero hay algo en ella que no le permite del todo cumplir y finalizar con su misión. La duda.

Lamia era capaz de quitarse los ojos ¿es posible que Shirley temple haya vivido la mayor parte de su infancia ciega? Casada con el mismo demonio, como lo estuvo Perséfona de Hades. En este punto todo es posible, una pequeña a la que le fue arrebatada la inocencia, para luego ser convertida en una especie de reina diabólica por el mismo ente que la rapto, sin ver siquiera el proceso metamórfico de su personalidad.

Jane resguarda dentro de si un eco de salvación, su ceguera por momentos conciente la hacen dar pasos certeros en el mundo en el que se desenvuelve con comodidad, pero por momentos tambalea, nunca lo vemos, pero lo percibimos, es por eso, que en el momento mas critico, cuando el pianista descubre que ella ha amordazado a su hermana paralítica y la tiene encerrada en el cuarto, intenta por todos los medios convencer al pianista de que todo puede terminar bien, y en vez de acabar de una vez por todas con la vida de su hermana, decide llevarla con ella, seguir a cuestas, porque sino estaría incompleta, faltaría una pieza.

La belleza suele asociarse la mayoría de las veces con la perversidad, no es casualidad que Síbaris (Lamia) y la misma Perséfona hayan caído presas de su propia belleza, y recibido un castigo por serlo, de la misma manera no es casualidad que una pequeña como lo fue Shirley halla recibido de parte de hollywood un castigo por su belleza y talento. Seguramente Dalí no pensó en Shirley como una doncella raptada, si no como un fenómeno cultural de una época que ansiaba más de una pequeña que fue llevada de la mano hacia el mismísimo infierno.

“En la diosa del mundo subterráneo Perséfona (esto es, la que destruye la luz), que los atenienses preferían designar con su nombre místico de Cora, se funden dos ideas distintas. En efecto, por una parte, como esposa de tétrico soberano de los infiernos, coincide con la significación de éste, y es un poder tenebroso y demoníaco que despiadadamente arrastra a todo lo viviente hacia los obscuros abismos subterráneos…Perséfona es la sombría soberana del dilatado reino infernal, cuyo trono ocupa al lado de su siniestro esposo, y habitar sus dominios como súbdito suyo les parece el más cruel y lamentable de los destinos. Mas, por otro lado, ella es también Cora, la encantadora hija de la mas bondadosa, generosa y rica bendiciones de todas las deidades, la madre tierra, y por tanto una personificación de la inextinguible fuerza impulsora de la naturaleza…” (Seemann, 1968 p.282)

Tanto Lamia, como Perséfona son símbolos de muerte, inevitablemente alrededor de ellas siempre estará la figura macabra de la muerte y todo lo que la rodea. Shirley se convirtió en la esposa de turno del mismísimo Hades (Hollywood), convirtiéndose así en la reina de toda una empresa que buscaba succionar como fuera a todos sus habitantes, ¿es posible que la imagen angelical de Shirley haya desaparecido por completo? Tal vez nunca desapareció, y shirley se convirtió en la victima ocasional. Dalí posiblemente pinto a Shirley como la pequeña mujer que debido a su belleza tuvo que sufrir el atosigamiento de una empresa que quiso succionarle su vitalidad, infancia y sangre por un simple motivo, el dinero. Shirley fue la victima, la doncella. Para luego convertirse con el pasar del tiempo en Lamia, un monstruo creado arbitrariamente por un sistema. La fama no fue su compañera de viaje por siempre, al igual que tampoco lo fue su belleza, luego que toda su energía fue arrancada, Shirley quedó en el olvido, y siempre será recordada por muchos, para algunos como la pequeña de los rizos dorados que divirtió a las familias con sus películas, para otros como la victima de ocasión, de una empresa que la convirtió en un monstruo por su talento.

Cuando Blanche moribunda confiesa a su hermana la verdad, Baby Jane es feliz, se ha liberado, consigue aquello que estuvo buscando durante tantos años, una manera de retornar al camino en el que la habían abandonado, por eso, no es de extrañar que su primer deseo luego de ser liberada, sea el de comer un helado. Blanche respira a cuestas, la mujer que vivía del reconocimiento, que se logra ver en las pantallas, que logró reunir el suficiente dinero para comprar una casa, y poder pasar el resto de sus días en comodidad, se sienta al lado de Hades, en un cenital que se va abriendo paulatinamente y nos muestra la otra cara de la moneda, el baile de la victoria, de la satisfacción, mientras hundida en la arena, apenas dos hombres representando la ley se acercan ante un cuerpo que no sabemos del todo si continuará vivo. Baby Jane ha logrado su cometido al igual que Shirley, ser recordada convirtiéndose en un mito.

Glosario simbólico de términos.

Arquetipo:

En primer lugar el arquetipo; según Villalobos, M (2004), es una epifanía, la aparición de lo latente a través del arcano: visión, sueño, fantasía y mito. Una manifestación de inconsciente que parece haber sido heredada de la psique y que a causa de ello, puede manifestarse en todas partes como un fenómeno espontáneo. Precisamente el arquetipo es una manifestación de las expresiones colectivas de la psique “que se encuentran presentes en el inconsciente de todos los hombres. Pero a nivel individual los arquetipos se evidencian a través de símbolos en las diferentes manifestaciones de la psique”. (Jung, 1991 p. ).

Símbolo:

Para De Silva (1995), el símbolo representa otra cosa por semejanza o convención; del griego symbolon: señal, objeto que sirve para identificación (se verifica la identidad comparándolo este objeto con su talón y contraseña); de Symbállein: echar juntos, reunir, comparar, contribuir. Pero un símbolo también presupone la formulación de un hecho desconocido, que se sabe existe, Villalobos (2004) nos dice, “el símbolo es universal, es trascendente. Es universal pues trasciende la historia, y es particular pues se expresa en la forma correspondiente a una época precisa”. Por supuesto el símbolo estimula al hombre tanto en su pensar y su sentir, como en sus sentidos y su intuición.

Mito:

Según De Silva (1995), el mito es un relato tradicional relativo a seres sobrenaturales, o a los antepasados o héroes de un pueblo; del griego Mythos: cuento, fábula, discurso. Por consiguiente los mitos sólo se entienden en relación unos con otros y formando un grupo unificado dentro de la cultura propia y peculiar de cada sociedad o de cada época. A través de la mitología, siempre el hombre buscó abreviar las distancias que lo separa del universo irracional. El mito busca superar este abismo, al mezclar todos los orígenes.

Calavera:

El significado de la calavera para los pueblos antiguos depende del atribuido por los mismos a la cabeza, esta, se considera un receptáculo importante de poderes. La calavera es la representación abreviada de la muerte y como esta alusión a la condición perecedera del ser humano. Actualmente, en aplicaciones algo banalizadas, es indicador de cualquier peligro mortal. (Revilla, F. 1995 p.79).

Muerte:

Fin de un periodo, pero especialmente cuando surge como sacrificio o deseo propio de destrucción. La fe cristiana subraya: La muerte es el nacimiento a la vida eterna. Los griegos la representaron en forma de niño negro, con los pies torcidos, a quien acariciaba la noche, su madre. La muerte también fue representada en forma humana, como momia o como un esqueleto animado, desde la época del gótico. (Revilla, F. 1995 p.284).

Mujer:

Corresponde, en la esfera antropológica, al principio pasivo de la naturaleza. Aparece esencialmente en tres aspectos: como sirena, lamia o ser monstruoso que encanta, divierte y aleja de la evolución; como madre, o Magna Mater (patria, ciudad, naturaleza), relacionándose también con el aspecto informe de las aguas y del inconsciente; y como doncella desconocida, amada o ánima, en la psicología junguiana. Son muy importantes ciertos símbolos en los cuales surge la mujer asociada a una figura de animal. La unión de elementos tomados de la figura femenina con la del león es frecuente en la iconografía. La participación de elementos morfológicos femeninos en símbolos tradicionales, como la esfinge, alude siempre al fondo de la naturaleza sobre el que se proyecta un concepto o una suma de intuiciones cósmicas. En consecuencia, como imagen arquetípica, la mujer es compleja y puede ser sobredeterminada de modo decisivo; en sus aspectos superiores, como imagen del ánima es superior al hombre mismo por ser el reflejo de la parte superior y más pura de éste. (Cirlot, J.E. 1997 p.320).

Cabeza:

Platón dice: “La cabeza humana es la imagen del mundo”. Leblant ratificó esta idea señalándola que el cráneo, como cima semiesférica del cuerpo humano, significa el cielo. Es evidente que se trata de una asimilación de la cabeza y la esfera, cuyo simbolismo de la totalidad es conocido. (Cirlot, J.E. 1997 p.119).

Rostro humano:

En si, el rostro simboliza, la aparición de lo anímico en el cuerpo, la manifestación de la vida espiritual, el rostro humano puede ser, seguramente, la más perfecta manifestación del mundo visible. (Cirlot, J.E. 1997 p.393).

La muerte:

Arcano décimo tercero del Tarot. Esta imagen presenta la conocida alegoría del esqueleto, pero aquí, contra lo acostumbrado, maneja la guadaña hacia el lado izquierdo, los huesos no son grises, sino rosados. El suelo esta sembrado de restos humanos, pero éstos, como en las leyendas y cuentos folklóricos, presentan los caracteres de lo vivo. La vida, en si, esta íntimamente ligada a la muerte, también la muerte es el manantial de la vida, no solo de la espiritual, sino de la resurrección de la materia. (Cirlot, J.E. 1997 p.319).

Murciélago:

En la alquimia occidental el murciélago tiene un sentido no desemejante al del dragón y al del ser hermafrodítico. (Cirlot, J.E. 1997 p.324).

Lamia:

Monstruo femenino en quien confluyen toda una serie de confusas y horribles leyendas. En su origen, Lamia era una reina de Libia de maravillosa hermosura, madre de muchos hijos. Zeus se enamoro de ella, y Hera entonces hizo que toda su prole muriese, a causa de lo cual Lamia perdió la razón y se retiro a lugares desiertos y misteriosos. (Bartra, A. 1982 p.111). Presa de la desesperación, se oculto en una cueva, en la que se convirtió en un monstruo, envidiosa de los niños de las demás mujeres, a los que espiaba para atacarlos (Martinez, F.C. 1997 p.360). Cuando dormía o estaba embriagada era inofensiva; pero una vez despierta se convertía en un vampiro que chupaba la sangre de los niños. (Bartra, A. 1982 p.111.). Como Hera la había vuelto insomne, Zeus le había concedido la facultad de poderse poner y quitar los ojos y de adoptar cualquier apariencia, a veces adquiriendo rasgos andróginos, capacidad de metamorfosis, aspectos groseros y siempre una insaciable sed de sangre; la Lamia se caracteriza por tener la leche venenosa, con la cual mata a sus propios hijos, y es tomada como un símbolo del mundo, que mata con las ilusiones del vicio a sus propios hijos. (Izzi, M. 1996 p.289). Lamia es un cuadrúpedo completamente cubierto de escamas, con rostro de mujer, zarpas en las patas delanteras y cascos en las posteriores, pechos femeninos y órganos sexuales masculinos. Se trata pues, de una expresión antigua del tipo de la mujer fatal. Por extensión se denominan Lamias ciertos seres afines a las sirenas y peligrosos como éstas.

La recepción por la tradición cristiana de creencias simbólicas semejantes, en que la belleza femenina se asocia a la perversidad, ha confirmado la secular misoginia del pensamiento eclesiástico, dañando la sensibilidad estética del pueblo: lo hermoso, grato, atractivo, pasaba a ser vivenciado como amenazador. (Revilla, F.1995 p.240).

Bibliografía.

Bartra, A. (1982). Diccionario de Mitología. Barcelona: Ediciones Grijalbo.

Cirlot, J.E. (1997). Diccionario de Símbolos. Madrid: Ediciones Siruela

Descarnes, R y Neret, G. (1998). Salvador Dalí 1904-1989. Roma: Editorial Taschen.

Gómez De silva, G. (1995). Breve diccionario etimológico de la lengua española. México: Fondo de Cultura Económica.

Izzi, M. (1996). Diccionario ilustrado de los monstruos. Barcelona: Ediciones Alejandría

Jung, C.G. (1944). Los complejos y el inconsciente. Barcelona, España: Editorial Altaya

Jung, C.G. (1991). Arquetipos e Inconsciente Colectivo. Barcelona: Ediciones Paidós

Martinez, F.C., Fernandez, E, Meleno, L, R. (1997). Diccionario de Mitología Clásica 2. Madrid: Alianza Editorial.

Revilla, F. (1995). Diccionario de Iconografía y Simbología. Madrid: Ediciones Cátedra

Seemann, O. (1968). Mitologia Clasica Ilustrada. Barcelona, España: Ediciones Ariel

Villalobos, M. (2004). Apuntadas. Cuaderno de Mitología Griega y Psicología Arquetipal. Caracas: Editorial Comala.Com.